Absurdo testigo ausente
Compraste una
muerte anticipada
Sabiduría ciega
Profecías inimputables
Espectador de actos
---------------------ajenos
Tu imagen irreal
----sssssese se desdibuja
------------- ------ vacía
-------------------- ligera
-------------------- casual
Mi error
-------- tu certeza.
Mi entrega
-----------tu descuido
Comunión
Distancia
Frío
25 de marzo de 2011
Heridas
Publicado por Rochies en 25.3.11 16 comentarios
20 de marzo de 2011
Noviembre 2010
Publicado por Rochies en 20.3.11 14 comentarios
13 de marzo de 2011
De azares y desvíos
Sí hubo besos, un demorado perdón. Tal vez una manera de amor. Una almohada compartida. Un desayuno cotidiano. Sin protocolos, sin disfraz, como desde siempre.
Ella no supo ver. A pesar de que por primera vez descubría a esos testigos, que bautizó al revés. Aquellos edificios, que en la manzana de su infancia miraban de frente.
Sin saberlo habían sido vecinos desde siempre. Desde que ella iría seguramente a la escuela primaria y él anduviese ya por alguno de los múltiples destinos que abarcaron su carrera.
Hubo renuncias que más tarde se tornarían irremediables. Espacios cedidos. No supo ver. No quiso acaso. Burlas del destino.
Siempre fueron tres. Desde el primer día, cuando lo imprevisible suscitó presentes, que decidió vivir.
Paréntesis que la hizo sentir viva, capaz de generar destinos, futuros distintos. Sin culpa.
El lo ignoraba, aunque el ser humano estuviese basado en la libertad. Ignoraba, que no sin lágrimas, encontraría otros brazos que sabrían protegerla del temporal. De tanta incertitud.
Que fue él quien tal vez pudo acompañar, tocar, sanar, esos rinconcitos reservados a los amores de siempre. Los lacrados, los de toda la vida.
Fue tal vez un encuentro atemporal. Un reencuentro. Una deuda de otro tiempo. Un amor tardío.
Sortearon obstáculos. Miradas. La propia y la ajena. Una pausa de a dos con rumbos inesperados.
Un océano expectante podría haberlos unido o separado para siempre.
-¿Me epstraniaste?
-¿Sí!, y vos? Cada día te tengo más cariño, afecto y mucho más.
-Quiero saber del mucho más.
-Que te estoy queriendo demasiado y te vas a ir.
Que como te quiero también deseo que tomes la mejor decisión, que quemes todas tus naves antes de definirte por la Patagonia. Aunque, nunca te ví tan felíz como en tu Sur...
Que su sueño era la Ciudad Vieja lo supo desde el inicio, desde aquella noche que solos y rodeados de desconocidos el destino azarozamente los unió, sin reparos, sin los "no por si acaso". Entre letras manuscritas en un libro de Lugones y Guiraldes, entre hacedores, enigmas del tiempo, tigres, espejos y laberintos.
Que esa habitación no existía, que ella no la había visto, el nombre de una mujer lo delataba, dolía una mujer en todo el cuerpo.
Que se extrañan. Sí, seguramente. Que ya no es el orgullo, sí quizás el temor, el miedo al olvido.
-¿Cuándo fue que me dejaste de querer?
-Nunca. En realidad te avisé que te estaba queriendo demasiado. Intenté empezar a irme sin que te quedasen dudas de que estabas haciendo lo mejor para vos. Me sentía responsable ya de algunas decisiones. De mucho.
-Pensé que ya no estaba bueno que te vieran conmigo.
-Nada de eso.
-Nunca te agradecí que no eligieras "las comedias" y nos mostrasemos ante todos desde el primer día. Me dio miedo. Costó. Siempre tan dependiente del otro. No sé... pero nunca te lo agradecí.
Una ruta muy gris desde Tigre invitaría a aquella primer tarde compartida. A ese volver a ser de a dos.
-Aunque no lo creas, ese sillón, o el cuaderno que me quitaste de las manos cuando corregíamos los escritos, no los voy a olvidar nunca.
Detrás de cada broma, de las peleas inventadas, comenzaba a existir una necesidad de nosotros, que estaba queriendo ser, que ni yo pude ver.
-No entiendo por qué no lo vivimos...
-¿Te acordás que te perdoné? Tenía montones de discursos preparados. Palabras que en esos meses ahogaron.
-Lo sé. Estuve pésimo.
-Que las parejas no eran para siempre. Que era error de hombres y mujeres considerarlo así. Que había que admitir distracciones. El mantener seducido a la otra persona, y toda tu tesis...
Lloré mucho. La mañana te la adjudicaste. No tuve fuerzas para salir de casa. No te hubiera perdonado no estar en Proa, ese domingo por la tarde, con mi Levrero luminoso.
Sabés, a pesar de los meses que pasaron, de la distancia que evidentemente decidiste tomar, me duele. Incoherentemente compartiste conmigo mi mejor momento. Lo que toda la vida soñé. No sé por qué lo hice así. No sé por qué no lo evité...
Lo quería tanto, y desde hacía mucho tiempo.
Sí, que me encantaría tener noticias tuyas. Saber de vos. De tu última hazaña, la cortazariana. Ah, sabés una cosa, tu música no sólo se dejaba escuchar, me encantaba.
Siempre te dije que no olvido nunca, pero perdono demasiado. Y estás cerquita. Acá. En mi recuerdo y en mi presente. Porque es hoy que decidí contarte como fue nuestra historia. Esa que termina con un beso, en una mañana de sol en Palermo, cuando empezabas uno de los lunes más lindos, por todo lo que ya habíamos compartido a esa hora del día. Cuando los pájaros, esos que en primavera empiezan a cantar a las cinco, nos despertaron abrazados.
Publicado por Rochies en 13.3.11 14 comentarios
6 de marzo de 2011
Brívidos
Publicado por Rochies en 6.3.11 14 comentarios
27 de febrero de 2011
Hacedores
Ciudad que acorrala
aisla
distrae
Desafiante
se empeña
Expectante
cautiva
Retrato de un ayer empañado
testigo
ausente de verdad
Vivos en el presente incierto
sin huella
Los adioses se desdibujan
ajenos, lejanos
Éramos
Soy
Sos.
Publicado por Rochies en 27.2.11 16 comentarios
17 de febrero de 2011
Retazos
Temí tu recuerdo
Publicado por Rochies en 17.2.11 16 comentarios
7 de febrero de 2011
Manera del tiempo
Lejana acuarela
tamizada, extraña
Te pienso en verso
Enigma
Distancia
Otredad
Costumbre que nos repite
Tiempo circular
Sin motivo
Sin fin
Publicado por Rochies en 7.2.11 8 comentarios
31 de enero de 2011
Distancias
Publicado por Rochies en 31.1.11 11 comentarios
25 de enero de 2011
De estados y figuritas repetidas
Entrar a un espacio cerrado y sentir que todo gira, marea. El ahogo podía darse en medio de mi ya entonces "Patagonia de las hadas", en mi clase de geografía universal (mi materia favorita), o bien en el ámbito laboral de aquel entonces. Un espacio que amaba tanto como dañaba. Dolía el dolor. Vida y muerte allí no eran sólo dos palabras. Ameritaba tener emoción cero, el andar calmo. Pero esa especie de síndrome de la perfección, de autonomía, de la capacidad de acción inmediata, que me caracterizó siempre, aceleraba el ritmo.
Más de un mal intencionado (o sincero en alta dosis) sentenció que ese malestar, ese fuera de foco, me acompañaría hasta el fin de mis días.
No han sido pocas las veces que me planteé cuanto podían haber tenido de razón con respecto al vaticinio...
Claudio, quien intentaría por todos los medios sacarme de ese entorno, argumentaría ¿cómo te sentirías si te doy una licencia en el Caribe, pero te aclaro que tengo un león atado y que terminados los dos meses, ese león te va a comer?, ¿Podría ser felíz, relajarte y disfrutar? Aquellos días, sesenta exactos días, de hecho de nada sirvieron.
Su intención -vehemente, transparente- era que pudiese por fin desprenderme del lugar que por estar definida como "ser esponja", me perjudicaba por demás.
La gente debería acudir a mi en su mejor estado, vacacionar por ejemplo (de hecho turismo era la carrera en curso). Y allí, muy por el contrario, en el mejor de los casos se trataba de un nacimiento, pero en un ochenta por ciento del riesgo de vida.
El punto fue que no me animé. Por apego, por seguridad, sumado a un sentimiento muy fuerte hacia la persona que prescribía el consejo.
De irme, dejaría de verlo. Nunca me hubiera animado a decírselo.
Tres años después, y hasta dieciseis años más tarde cuando la muerte se lo llevó, se convertiría en mi compañero, en mi alma par. El ser que más amé.
Volví, resistí, y sólo me fui cuando "su secuestro inminente" me impidió volver. Comenzamos una vida juntos.
Publicado por Rochies en 25.1.11 10 comentarios
8 de enero de 2011
Ausencia
Publicado por Rochies en 8.1.11 15 comentarios
3 de enero de 2011
Abismos
Once meses ya. Los días veintisiete pasan cosas...
Un veintisiete también, fue la última vez que te vería, con la promesa de un regreso en horas. Aún recuerdo cuales fueron mis palabras, intento dormir pero te siento.
Y sobrevivieron los días. Me alzé cada vez más y vencí cualquier adversidad. Y sí fui de otros, sí lo fui.
Yo sí sé amar, e intente creer, creerles. No fue una la lágrima, ni uno el despecho. Hubo dolor, sí lo hubo. Hubo desesperanza, desilusión. Volví a confiar. Aposté. Perdoné también. Sí, yo sé perdonar. Quizás demasiado.
Me rodeé de gente que quise y me quisieron. Celebré también. Escuché. Me lastimaron. Intentaron que descrea, no lo lograron. Busco motivos. Me faltan.
Lo mínimo se derrumba. Cuesta mirar para adelante, creer en lo genuino de un sentimiento.
Qué no sea imposible volver a confiar. Qué no se trate sólo de encuentros.
Tus palabras me sumergen en un nuevo abismo sin dirección. El vacío posterior, el de la ausencia.
No hay flechas. No hay razones. Escasea la fuerza. Me pregunto por qué no me fui con vos...
¿Y por qué lo dejaste si aún lo amás?_ pregunto él. Porque por una vez debo quererme a mí. No puedo perdonar tanto descuido, ¿desinterés?, ¿desamor?
No obstante eso, recaigo, retrocedo, y pido perdón. Una vez más te hablo de lo que aún siento, de lo que permanece intacto. Del sentido que para mí tendría que pudiésemos volver a mirarnos.
No, no puede ser verdad. Tan lejos y tan cerca. Dentro mío. Y en un instante se desvanecen los grises, el dolor, la muerte, el arrepentimiento, por lo que tantas veces no fue. Una suerte de razón. Se aleja el temor y el terror de lo sucesivo.
Publicado por Rochies en 3.1.11 18 comentarios
4 de diciembre de 2010
Incapacidad
No hay persona que no sepa de vos. Personas que llegaron a mi vida tanto después. No existe ser a quien yo no haya hecho partícipe de esta historia que arrebataba el alma y lo hacía tambalear todo.
Meses más tarde, luego de liberarte escribiéndolo, un futuro aconteció. Un futuro tan cercano a vos, que resultaba imposible creer que se haya suscitado tan inesperada como rápidamente. Hechos que ocurren cuando la liberación es genuina, sentida, certera.
Hoy él ya no está, se fue en una esquina de Belgrano, en un kilómetro 5 de la Patagonia que tanto amaba, entre esas cuatro paredes que lo separaban del terror que le generaba el mundo. Nunca supo todo lo que te quise. Nunca supo que la sola mención de tu nombre me anudaba entera, y anulaba el habla.
Me encontré contándole esta historia a su hermano, a ese hermano que aún no conozco y con el que los diálogos eternos unen quince mil kilómetros. Le costó, le cuesta, creer que no me atreva a tener este mismo diálogo con vos. Cuando pasaron veinte años. Cuando me enorgullezco de no vivir como eterna. Cuando transcurrió tanta vida y aún inexplicablemente, existe el recuerdo.
Hace un par de noches te soñé. Soñe la naturalidad y el transcurrir de un encuentro.
Publicado por Rochies en 4.12.10 22 comentarios

