5 de abril de 2010

Séptimo cielo





Arde 

Humedezco, late, me contraigo

te pienso, te siento, te traigo.



Mis movimientos reclaman tu presencia,

el dolor arde, allí instalado.

Estremeciéndome te recuerda,

te tiene aquí.



Entre nuestros muslos,

vos y yo, levitando.


Mi piel impregnada de sal.

Lenguas entrelazadas,

imposibles de separar.


Necesito mirarme en tus ojos,
hundirme en vos, sentirte en mí,
saberte mío.

Te extraño yo, mi boca, mi cuerpo.
Me faltan tus manos, tu voz,
los abrazos que quitaron la asfixia,
los que hoy roban el aliento.

1 de abril de 2010

Más allá que acá ...

Los Mensajeros vienen en todas las formas, no sólo humanas. Algunas veces vemos un pedazo de papel en la acera, o alcanzamos a ver fugazmente a un pájaro con la esquina de nuestros ojos, o escuchamos a un perro ladrar...



Pasatiempo

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana no existía

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era
la muerte de los otros

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser la nuestra

"Inventario I"
Mario Benedetti.




30 de marzo de 2010

¿Leemos el libro de arena?


..."Beatriz no quiso ver el barco; la despedida, a su entender, era un énfasis, un insensata fiesta de la desdicha, y ella detestaba los énfasis. Nos dijimos adiós en la biblioteca donde nos conocimos en otro invierno. Soy un hombre cobarde , no le dejé mi dirección, para eludir la angustia de esperar cartas.

He notado que los viajes de vuelta duran menos que los de ida, pero la travesía del Atlántico, pesada de recuerdos y de zozobras me pareció muy larga. Nada me dolía tanto como pensar que paralelamente a mi vida, Beatriz iría viviendo la suya, minuto por minuto y noche por noche. Escribí una carta de muchas páginas que rompí al zarpar de Montevideo"...

Nota al pie 1:
por analogía total, por haberme acompañado en mi viaje de regreso y al mismo tiempo entender a Beatriz, a vos, a Borges y a mí.

Nota al pie 2: a los del hechizo les cuento que a Rober decidí no verlo. Lo que me desconcierta por completo es un mail de hoy de G. Hay algo moviéndose que no sé que es, a rodar ...

¿Se habrá enterado que ocupa varios chapter de mi libro aún en borrador? Necesito a uno de los que comentaba en aquel momento. Uno. ¿Hay alguien por ahí'?

Nota al pie 3: no tolero la jungla de cemento. Estuve al borde de tomarme un avioncito hacia mi patagonie, pero no pude. Me paralisé.

Nota al pie 4: todo es mucho y en mi cabeza, corazón y cuerpo repiquetea todo en zapping, sans arrêt.

28 de marzo de 2010

Reporte desde el Este

Y el veintisiete se trató de varias cosas. Primero que nada, la de exorcizar con mi escrito de ayer el llanto de la primera hora de la mañana. No estoy triste, estoy movilizada y últimamente las emociones fuertes se manifiestan así. Después de reportarme con todos ustedes, la primera meta matutina fue la de averiguar una dirección postal, zambullirme entre libros de Gioconda Belli, Onetti y Benedetti y armar una pequeña encomienda para volverme de algún modo manuscrita después de todo lo tipeado. Desayunar a través de un celular con Lulu, y soñar, tratando de bajar la voracidad "libril", escuchando a la distancia su poema "Arde" y llenarme de emoción. Regalámelo, posteámelo entre comments.
Además actuó rauda y veloz, porque la meta de la dirección postal tenía que ver con alguien que mira al mundo "a través de una persiana": por tantos universos paralelos. Y fue Lu la encargada de lograrla. Ella, mi patagónica favorita en la madre patria...
En cuanto a los libros ya van más de veinticinco, me llevo no sólo a todos los uruguayos sino ediciones que en la jungla de cemento no veo, o de verdad no están.
Un muelle en compañía de Emanuel, que cambió Salto por esta punta en el este, flotar en el mar celeste y llenarme de un sol que embriaga y energiza como bien me dijiste vos tempranito a la mañana. Te extraño ...
Este sol al que en Casa Pueblo le recitó Paez Vilaró y quedará no sólo en el alma sino inmortalizado en el recuerdo.
Y hubo un muelle, el mar, linda compañía y tu "solito" llamado desde allá.

- ¿Me tiro Ale?
- Me olvidé de preguntarte si sabés nadar...
- Claro que sí.
- Entonces saltá.

Y salté y floté y le hice la plancha a la vida.

Leer "Los adioses" de Onetti en el tramonto de "La Mansa" y encontrarme con Benedetti, Helder Cámara, Galeano, Emilio Frugoni perpetuados en frases como éstas.

..."Te propongo construir un nuevo canal, sin exclusas, ni excusas
que comunique por fin tu mirada atlántica con mi natural Pacífico"...

..."Siempre uno puede encontrar contemporáneos, en cualquier lugar del tiempo
y compatriotas en cualquier lugar del mundo"...

..."Caminar a solas es posible
pero el buen andariego sabe,
que el gran viaje es el de la vida
y requiere compañeros"...

..."El cielo de tenerte me parece fantasía"...

Nota al pie 1: Y después de ver "Enseñanza de vida", y sentir una analogía absoluta y total, mon Dieu, tu llamado Rober, tu llamado sanmartinence mientras aterrizabas en mi jungla de cemento. Ironías de la vida. Esto sólo lo comprenderá "el público" del Hechizo.
Gracias por toda esa fuerza que intentaste transmitir para que me atreva a volver a pisar mi sur. ¡Dejen de recomendarme "la flor"!

Nota al pie 2: no sabía que Emanuel significaba "enviado del señor". Esa fue mi compañía de ayer. Y hoy enterarme que ese es el tercer nombre de "mi sobrino" italiano más chiquito.

27 de marzo de 2010

Hora: 14:40...

Sesenta días, mil cuatrocientos cuarenta horas, y los instantes eternos en mi corazón. Esos, al que el testigo que nada dice, le pone nombre y apellido doble. Y al mismo tiempo ignoro si tienen que ver con vos, con la suma de dolores, con un sentimiento detenido y pendiente que con todo el miedo del mundo se atrevió a ser, 22 meses después.
Me conozco desde hace tanto, que las fechas, y estas fechas, y los números, y tu número no los olvidaré jamás. Sos un 13, un 6, un 59, un 27 y nuestro 2 o 3.
Jugaste al azar, y salió tan mal. Olvidaste que el tiempo era finito, y que sí existía.
La vida por una causa, un corazón que se oprimía y asfixiaba y no soportaba más distancia.
Los eneros, algo así como los abriles develan misterios, acontecimientos. Tarde.
No sé si más allá de las nubes, la nada te espero con un todo, si esto lo estás viendo, si el celeste de este mar que tus ojos hace tanto miraron, lo ves desde más arriba o si allá es todo mar, esa otra flecha que nos libra del sol de la luna y del amor ...
Armaste sueños que te sobrevivieron, ¿Cuándo te ibas lo intuiste?. Cuándo no llegaste a ver mis manos, cuándo tres días de distancia jugaron tan mala pasada.
Yo ya sabía que tu allá no era mi acá. Qué no te duela esta hermandad, ni lo develado, lo que dijiste entre metáforas, que para otros podrán ser una mentira, pero para mí fueron tu verdad.
Hubiese querido irme con vos, no sobrevivirte, desde aquel mayo en que quizás comenzamos a desmoronarnos juntos, lejos, por separado.
Fue también en mayo esto ¿sabés? y de ese mismo año. Y sin embargo no dudé, iba a volver...
Y que sola me siento, que sola me voy, a carne viva. Aunque a vos te lleve conmigo.
Qué se desvanezca la escala de grises de mis días , el temor. Qué se pueda con esta distancia que estremece, que late fuerte, que no era ensoñación.
Quería que la paz la buscásemos juntos, ese había sido su último mail.
Y fue Ale, tu Ale, tu hermano, que logró que embalara, y lento paso a paso desde 15.000 km de distancia me ayudó a correr, a nadar, a cruzar. Me intuye, me siente, en cada instante. Trae la palabra justa el remanso, la pausa. Los testigos no están de acuerdo, yo sí, y me dejo ser.
Y te entiendo, ¡te entiendo tanto! siempre fue así. Te lo perdono todo, hasta que al lado mío Aylin no esté.
Ayer te ví entre las aljabas. Después caminé sola hasta develar "un secreto", uno que había entre las brasas y el mar: la imaginación lo es todo, es una visión anticipada de las atracciones de la vida que vendrá...

El llanto nunca es algo decisivo
ya que las lágrimas las seca el viento
se recupera de a poco el aliento
y uno queda de nuevo pensativo.
Llorar es un escándalo del alma
que de esa forma dice lo que anhela
puede ser más coraje y menos calma
Cada sollozo tiene sus matices
y aunque sufra el amor y aunque
nos duela
con el llanto uno riega las raíces.

Por supuesto también es la nostalgia
las bocas que besamos y nos besan.

Y no tenemos vocación de víctimas
pero menos aún de victimarios
y sin embargo el corazón se queja.

En un momento el corazón callaba
sólo después supimos que latía.

Aprende quien asciende hasta la cuesta,
pero también quien busca entre las ruinas.


Mario Benedetti

A vos Claudio, exactamente a 60 días de tu partida. A Ale por su compañía permanente. A vos.

17 de marzo de 2010

Sin palabras


Hoy esto me hace llorar.
Y reparo que ejercitando un poco el estilo Roberto Arlt (consigna) vengo quejándome mucho desde el último sábado. Se trató de "Candidatos a millonarios", "¿Quiere ser usted diputado?", pertenecientes al libro "Aguafuertes porteñas".
No pude evitar la analogía de que haya muerto a los cuarenta y dos años de un infarto (una especie de combo) ...

Salvavidas de plomo

Y resulta que ahora la Argentina es la primera potencia en producción nacional de vehículos.
No lo digo yo, lo dicen los principales titulares de los más prestigiosos diarios del país. Lo que allí no revelan -y sí te lo puede contar un taxista- es que "la ciudad maldita" ya no puede con tanta velocidad, con tanta gente enajenada, "feliz" de vivir en la capital. Al mismo ritmo, burocratizados, encarcelados, por un salario "mínimo, vital y móvil" que desde hace una década Dios y la virgen te ayudaron a conservar.
Prostitución adrede, que con suerte te permitirá acceder una vez al año a la costa, una semana; no más. Casi al mismo tiempo que la locura colectiva se traslada para allá, donde seguramente te conformarás con un metro de arena libre para relajarte y descansar. El país hoy lo disfrutan los extranjeros. Vos te caíste del mapa...
¿Huir?, ¿De dónde? ¿De la ciudad abarrotada de colectivos que no paran, de subtes que se detienen en el túnel de la ciudad para llevarte más rápido?. ¿Adónde? A que corras para llegar a tu "creativo" espacio laboral, donde desde hace más de una década no se vislumbra que puedas acceder siquiera a uno de esos autitos de marca nacional que pronto colmarán la Avda. Santa sentenciada a doble mano, y una Pueyrredón que no avanza ni para adelante, ni para atrás.
Pero quedate tranquilo, llegaste a tiempo y el presentismo de este mes no lo perderás.
La tarjeta de puntos del supermercado te permitirá lograr uno de esos premios que tanto anhelaste. Acordate, o mejor no, que tuviste que gastar tres sueldos para acceder a la licuadora.
Tampoco olvides festejar que para el próximo chequeo médico tendrás que esperar mínimo un mes. Lo "lógico", ¿o acaso la salud no es la prioridad "number one"? Caso contrario tenés la guardia, esa, que llena de pasantes llegada la emergencia te podrá salvar.

Para rematar la tarde un cuento debate de Hermann Melville (Bartleby, El escribiente) con participantes que parecían habían emergido de un huevo de pascuas o de un tupper ware, como le mandé a decir más tarde a la coordinadora en cuestión. Que no sólo consideraron no se trataba de un "escrito de culto", sino que estaba mal catalogado como anticipatorio del existencialismo, y que "personajes como Bartleby no existen más que en el imaginario"...
La noche terminó en el teatro del jardín del Larreta con "Federico de Buenos Aires" que cuenta la visita que Federico García Lorca hizo a la ciudad de Buenos Aires, a fines del año 1933, representada con fragmentos de "Mariana Pineda", "Bodas de sangre", y "Yerma".
Leí en dos días "La resistencia" de Sábato. Impecable. Contemporáneo...
Vengo notando que la mayoría de los escritores han necesitado "resistir" y en más de un caso evadirse de la dura realidad a través de la escritura.
Los escucho.

"La resistencia" es un libro para aquellos que saben leer los símbolos que se abisman entre uno y el universo: la incomunicación, el culto a sí mismo, la reverencia a los dioses de la televisión, el trabajo deshumanizado, el imperio de la máquina sobre el ser, el sometimiento y la masificación, el creciente sentimiento de orfandad, la competencia feroz y el vértigo apocalíptico en el que toda posibilidad de diálogo desaparece. Entonces la pregunta es : ¿cómo resistir?

11 de marzo de 2010

Mi sur

Noviembre, 2009.
Cuando ya el número en el cemento te supera en días, y permanecés en mente, corazón y cuerpo, y cuesta, cómo cuesta encontrarle un sentido a algo, a todo. Al azar que hizo echar raíces aquí y no allá. Y se subsiste...
Pero continuás siendo oruga y no te animás, y no se trata de ningún "síndrome del regreso". Si casi casi sos de allá... Y este no reconocerme en los tiempos de los otros.
Pasados lejanísimos que se vuelven presente en el indescifrable camino de la memoria, y otros tanto más cercanos que parecen sin embargo tan lejanos. Que desdibujados, deshilvanados, caen en el olvido. Un ayer tan hoy, un hoy tan lejano...
Lugares que albergan recuerdos distantes. ¿Cuándo fue que fui tuya? ¿Cuándo fue la última vez que nuestros caminos se cruzaron? ¿Qué intervalo nos separa? ¿Cuánta vida transcurrió en el intento?
Redireccionando, avanzando, librada al azar. ¿Allanando caminos? ¿Disipando temores? Nada ni nadie como plan B ante la soledad. Yo misma, mi primera y última compañía.
Achicando abismos. Entusiasmo, ganas de crear, de afrontar, de enfrentar. Y un diálogo inconexo con un pasado tan cercano que pide olvido, a catorce días de un día catorce. "Viniste a entender el desapego."
Y se trató de volver al sur y por eso Piazzola, de volver a vos, al escenario de tanta historia. Tanta historia tejida en tus paisajes. Tan vivos ellos, tan cambiantes, tan símiles.
Hacer cuentas y darme cuenta de que no estábamos juntos desde marzo de 2007, cuando la meta era que Claudio sanase, y así fue. Cuando por primera vez en tantos años pudimos compartir ése, mi lugar, sin sus celos ni comparaciones.
Cuando aún era yo, ese yo que a veces desconozco. Ese mismo yo que transformó un departamentito capitalino en cabañita palermitana. El que supo llenarlo de vos, para no sentirte tan lejos...
Y a pesar de que se rodaba nueva historia e intentábamos por todos los medios dejar atrás el pasado y conjugar, sólo en tiempo presente, las imágenes. Las imágenes, los flashes: con vos Lucianita, con vos bautizando nuestras muñecas de trapo a orillas del Lacar en aquel día de la madre. Y como si no bastase con la memoria fotográfica, encontrar tu manuscrito en aquel libro de visitas donde quedamos perpetuadas otro 17 de octubre, seis años atrás. Y un 12 de marzo también: "cuando las coordenadas se coordinaron para lograr un hit como ése" como escribió Claudio.
Tanta promesa, tanto ruego, tanto sueño hoy dormido. Tan tuyo es "mi sur", que fue imposible no buscarte. Y fue buscarte y la magia, y encontrarte por azar, y tenernos como siempre, como casi siempre desde hace exactamente trece años cuando propusiste compartir la vida y no sólo tramos...
Sigo sin explicarme estos trayectos que se unen y separan, y los intervalos y paréntesis. Ese hilo kármico que nos une, nos anuda y entrelaza, nos aleja y supera los espacios y puentea tanta vida. Y, sin embargo, la magia envuelve, las palabras se evitan, los silencios hablan.
E indefectiblemente preguntarme cómo hubiese sido si hubiese aceptado, si los "pero" no lo hubieran impedido. Si hubiese confiado en tus palabras.


Embriagadas de tu color, de tu viento, tus ríos, tu nieve, tus rocas, tus playas, tus senderos, tu bosque, brindamos una vez más por nuestra amistad, compañera de ruta.
También cambiamos de año, y la noche se vistió de "luces de luna". Hubo deseos lanzados al universo, rogando se complote para hacerlos realidad. Y tanto buen augurio recibido, gracias. Allí, en esa cabañita de ensueño hoy transformada en un wine bar.
Pedimos paz, paz en la acción. Pedimos no falte la energía, la confianza, la paciencia, las ganas. Pedimos por esa mitad que viene desmoronada, desintegrada, desunida, desconfiada. Que no falte la brisa fresca ni el andar calmo. Que nada evitemos por miedo, porque lo imposible es lo jamás intentado. Creer, creer en la magia del universo, confiar en la propia sabiduría. Recuperar las fuerzas para seguir batallando. Rogamos no anticiparnos, no temer por adelantado. Evitar la prisa, que no lleva a ningún lado. Serenidad ante la incertidumbre, capacidad de cambio. Alegría, paz interior, camino encauzado. Abandonar el laberinto, descansar en tus claros.

Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.

Llevo el Sur,
como un destino del corazón,
soy del Sur,
como los aires del bandoneón.

Sueño el Sur,
inmensa luna, cielo al reves,
busco el Sur,
el tiempo abierto, y su después.

Quiero al Sur,
su buena gente, su dignidad,
siento el Sur,
como tu cuerpo en la intimidad.

Te quiero Sur,
Sur, te quiero.

Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.

Quiero al Sur,
su buena gente, su dignidad,
siento el Sur,
como tu cuerpo en la intimidad.
Vuelvo al Sur,
llevo el Sur,
te quiero Sur,
te quiero Sur ...


Astor Piazzola (1988)
(11 de marzo de 1921 - 4 de julio de 1992)


Nota al pie:
esto es una especie de recuerdo, ya más procesado, que se mezcló un poquito con el cumpleaños de Astor Piazzola.

8 de marzo de 2010

¿Bizarro x 4?

- Pero paraaa, ¿ya te vas? me estaban mandando una foto mía en Uruguay, una amiga de otro blog que habíamos perdido el contacto. Y ahora veo que es como que me quedé allá.
- Estás allá, sí.
-¿Por qué lo decís?
- Porque siento que estás en Montevideo. Y yo, yo estoy lejos en el campo. Dejé mi alma allá, y no soporto más esta soledad en Buenos Aires.
-¿Pero, y tu apreciación sobre lo mío? si ni me conoces...
- No, ni te conozco. No sé nada de vos, pero siento que querés estar en otro lado.
- Mirá, igual, si me venís leyendo, sabés bastante. ¿Pero por qué Montevideo?
Podemos guardar este diálogo y lo llevamos mañana al taller...
- Dale, armá un poema del tipo triste y la mina muy copada de Buenos Aires que se quiere ir y no sabe dónde, llena de dolor, de viejas cicatrices...
- Explayate en el dolor.
- No hoy por favor, no estoy bien.
- Separalo, creemos algo "literario".
- Hago espejo.
- Separalo
-"Ella no tiene quien la abrace, está sola y rodeada de sus libros"
- La salvación de él está allá, en el campo, cerca de sus hijos. La de ella no sé donde. Pero Buenos Aires ...
- Adentro de ella
- Mirá, adentro es más patagónica que porteña y ama desde siempre a ese "paisito anaranjado", y ni hablar de la raíz tana. Pero acá, sin raíces. Se trata de una especie de "salvavidas de plomo": seguridad, no cambio, no riesgo. Letargo.

- Armen algo con esto. Directamente, sí."El mar que une, el mar que nos une". Sí, vos estás allá.
Qué efímero todo. He estado pensando en la cantidad de personas que pasan por la vida virtualmente ahora. Y luego, tal vez se pierde todo. Se queda en la nada absoluta.
- Es que hablamos más profundo, dejamos el alma al descubierto...
- Por eso, es muy intenso. Y hay una vida detrás de esas pantallas, que seducen, inspiran, divierten, hasta excitan ...
- Ella me dice hoy, que estaba en el supermercado, vió las galletitas "mulino bianco" y pensó en mí, y hasta en volver y sacar una foto para enviármela. Tengo varios post refiriéndome al prototipo "mulino bianco", en aquella época no nos leíamos.
Y yo, yo hablé ayer de ella en terapia, y de vos!
- ¡Qué loco estar en tus terapias! Yo necesito charlar esto con un psicólogo. He hecho algo muy bizarro ...
He enviado una encomienda desde aquí (con imprescindibles, tabaco por ejemplo) a alguien que sólo conozco virtualmente, y había quedado sin "un duro".
- Le contaba todo lo que hablamos, la presencia permanente, los paralelismos, las analogías, y que hasta lo hablo más con vos, que con la gente de acá.
Ah! ¿y sabés qué me dijo ella también hoy?, "que tengo potencial para lo que quiera y más que nada para escribir contenidos y formas". "Sobradísima", utilizó.
Viniendo de ella es más que un elogio, no sabés qué lindo escribe. Me habla de pasar tupidos velos, de cambiar las pisadas aceleredas de mi ciudad por otras más tranquilas. Nos entendimos en veinte líneas, no más.
- Es que es así...
- Y me contesta, yo no en terapia, pero sí te tengo en una foto en mi celular que te saqué en la playa. Así que te llevo conmigo a todas partes.

A Fiore, a "la double vie de Veronique" y a Gustavo.

27 de febrero de 2010

Desde "sus" cielos ...


Ray la esperaría el sábado al atardecer, ya que una intromisión imprevista impidió ese primer beso aquella misma tarde. Susie temía no saber besar. Su abuela, le había contado la primera experiencia, con un hombre mayor. Un recuerdo que guardaba como maravilloso, y que al mismo tiempo parecía querer sugerirle.
También le había vaticinado una larga vida, del momento que había logrado salvar la de su hermanito como una heroína. Eso era lo peor que le había pasado a la familia. Ellos eran la familia Salmon.
Parecía recordarlo, desde su cielo, o estar presente en ese entonces, junto a su familia y amigos que continuaban con sus vidas.
Susie no estaría para la cita con Ray. Aquel beso que no había sido, no sería jamás. Se fue sin saber si sabría besar. ¿La vida o la muerte le darían la oportunidad?
De cuando era muy chiquita recordaba las esferas, se sentía completamente adentro, atrapada en esos mundos perfectos. La apasionaban las fotos que le permitían registrar los momentos "antes de que pasen".
A pesar de estar muerta, Susie era capaz de crecer y madurar en el cielo ya que su perspectiva como narrador evoluciona a lo largo de la historia.
De su padre recordaría que los pasatiempos son saludables que enseñan cosas. Como esta historia que parece mostrarnos el desarrollo moral y psicológico de un personaje, desde la infancia hasta la madurez.
Le quedaba por elegir. Se trataba de trascender y aceptar o contemplar el mundo sin estar ella.
Ruth Connors, roza el alma de Susie cuando ésta abandona la Tierra en el año 1973, cuando es cruelmente asesinada. "La llevaría pegada para siempre", le diría más tarde Holly, la mejor amiga de Susie y compañera de cielo.
Ruth veía cosas que los demás no veían. Aceptaba la presencia de los muertos entre los vivos.
A su madre le dirían que no por encerrar el dolor, éste se iría.

A la mañana siguiente, me desperté pensando en el propio, en los propios, en aquellos que no me había atrevido a enfrentar. A esa casa de Luján a la que decidí volver, palpar, oler y volverle a dar vida. A tejer historia ahí dentro.
En la propuesta de ella, "si te hace bien, vení a vernos. No dejes de avisarme si viajás". Insólito, viniendo justamente de mi/nuestra eterna rival.
Claro, ahora que desde hace un mes él ya no está...
Esa noche logré dormir con la película y mis propios pensamientos entresueños. Me despertó un llamado desde Italia, del hermano de él, que hubiera anunciado lo irremediable en el caso no lo supiese ya y buscara afirmarme con absoluta certeza que "Claudio está bien", que le creyese. Que era él simplemente el encargado de agradecerme en nombre suyo y de su hermano por tantos años vividos, por tanta ayuda desinteresada, por tanto amor, por no haber sido jamás cobarde "porque lo único que no vale en el amor es la cobardía". Y cuánto lamentaba que "la" noticia hubiese llegado por esa vía tan injusta como la de un mensaje de texto. Que yo no lo merecía. No merecía haberlo sabido así.
Y ahora hacelo por mí, por Claudio, regalanos esto, dormí tranquila. Hiciste tantissimo por él, y sabé que está en paz.
-¿Y vos Ale? ¿cómo lo supiste?
-¿Cómo lo supe o cómo me enteré?
-Saberlo lo supe en el preciso instante en que él estaba partiendo. Lo sentí. Era mi hermano.
Y ahí comenzó una inesperada siesta. Tan impensada como necesaria.

UPDATE 05/03/2010
: descubrí que ya está publicado el libro, que parece superar ampliamente al film en cuestión. Les cuento cuando lo termine. En "El ateneo" venden otra edición con pequeña recomendación muy taquillera de Isabel Allende.

24 de febrero de 2010

Universos paralelos




Llego a la burbuja azul como cada día -tarde y en taxi- lista para las barritas de cereal, il cafelatte y la "solita" rutina (control de casillas yahoo personal, yahoo blog, outlook -por si acaso- y ahora se le agregó el por mi odEado "feisbuk"). "No te podes quedar afuera"...
Recibo un mail de ella, donde no ceso de descubrir coincidencias. Desde que tiene a su best friend en otro subsuelo de la misma calle de mi habitáculo personal, el italiano, la vecindad, los conocidos comunes. Entre muchas otras.
Mientras tanto me comenta:
-¿No querrá que seas su propia Laura Avellaneda?
No disimulo ni googleo mi ignorancia, y le confieso desconocer a esta tal Laura ...
Me contesta: la protagonista de "La borra del café" de Mario Benedetti.
Debo continuar tan Viceversa ...

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

¿que ahí me quedé y listo?
Quince minutos más tarde mientras le relataba historias de arcángeles callejeros que vaticinan futuros o adivinan pasados y diez temas distintos a velocidad chat, interrumpe aviso de mensaje de texto. Era Lulu, que necesitaba confesar su nuevo brote TOC en sector "libros". Esta vez no tuvo que ver con Bukowski, decidió una pausa después de "El cartero" (Rochitas no parará hasta el último). Sepalo Chinaski.
Yo confieso haber comprado en el término de quince días: "Revelación de un mundo" de Clarice Lispector, "Dublineses" y "El retrato del artista adolescente" de James Joyce, "Ser escritor" de Abelardo Castillo, "El guardián entre el centeno" de Salinger, una versión manuable de "El aleph" (a ver si con esta te queda un poquito más claro) un Hemingway que te pidió a gritos te lo lleves con vos. Y van ...
Pero estábamos con Laura, Avellaneda (?) y con Lulu y su mensaje celular. Confiesa nuevo brote, esta vez se trataba de Benedetti. Ahí me retrotraigo al último sábado cuando pos "taller literario number one" y en la previa de la película "Desde mi cielo", en compañía de Susana y Gustavo, no pudimos evitar la parada en "El Ateneo" de Belgrano y Juramento. Ella arremete sin dudarlo con las obras completas del maestro en cuestión con la promesa de prestármelo apenas finalizado.
Decido contestarle a Lulú ¿el de "La borra del café"?
¡Me hubiera gustado poder ver su cara!
No Lulú, no era ni la cámara oculta de Matías Martin ni nada que se le parezca. Sólo "Universos paralelos". Inexplicablemente paralelos ...
Me dice:
- Estaba pensando en vos. El protagonista se llama Claudio pero este está en tu paisito anaranjado ...
Mientras con Peorcita seguía la conversación, las coincidencias ¿los "universos paralelos"? le cuento y no lo puede creer y yo tampoco.
Y ahora me pregunto si se dio una historia en tres tiempos al estilo Michael Cunningham en "The hours" (Rochies' favourite book), donde las protagonistas éramos La peorcita que presentía / auguraba un destino estilo "Laura Avellaneda", Lulú que me pensaba en las librerías de la avenida "que nunca duerme" y entre un millón de favoritos opta por ese, o yo que en mi cápsula azul, les pedía me explicasen el por qué de esta relación entre Laura y yo, Montevideo y yo, un Claudio como protagonista y la borra del café.

Nota al pie 1: hoy me esperan dos horas de "Ulises" en el Malba. Acto sucesivo last chapter de Valientes (¿esto se llama amplitud?)
Resumiendo: no podré desglosar el misterio que esconde el libro en cuestión.

Nota al pie 2: al público de "Valientes", no quería ese final para Juana. Generalmente no pertenecemos al común denominador.

Nota al pie 3: no me gusta que en esta nueva historia pedorrísima Andreíta del Boca se llame Rochie. He dicho.

Nota al pie 4: esto no es un post, sepan disculpar.



Nota al pie 5: Rochies en la previa al Malba compró no sólo "Ulises-Claves de lectura" de Carlos Gamerro (483 páginas) sino que al salir del tercer miércoles consecutivo sobre James Joyce, logró conseguir "Ulises" (662 páginas) y ... "La borra del café".



La Peor de Todas dijo...
Fe de erratas)
Rochitas y Any, el motivo por el cual vamos por la página 136 y no tenemos ni rastros de Laurita, es porque no lo tendremos en todo el libro! :-P
Estamos comentando con mucho entusiasmo un personaje que no pertenece a La Borra del Café, sino a LA TREGUA, del mismo autor!!
jajajaja! Pido perdón porque sé que soy partícipe y origen de semejante despliegue de confusiones.

22 de febrero de 2010

Tardes de letras "circulares" ...



Un atardecer de viernes que no prometía mucho. La certeza casi absoluta de que nadie tomaría contacto con ella. Que nada interrumpiría esas horas hasta el anochecer.
Sus objetos -tan cuidadosamente elegidos desde siempre- unos chocolates, algunos cigarrillos al alcance de la mano, su sillón favorito. Unicos testigos de esa soledad omnisciente.
Dormir, leer, escribir o adentrarse en un film eran las opciones más cercanas.
No logró sin embargo conciliar el sueño. Los pensamientos atenazados irrumpían sin previa autorización. No habían sido pocos los últimos acontecidos.
Tenía pendiente desde hace tiempo "Cuore sacro" de Ferzan Ozpetek, uno de sus directores favoritos: El baño turco, El hada ignorante, La ventana de enfrente ...
Esta vez se trataba de Irene, que empieza por descubrir con un camino más laberíntico que el de un viaje en sí, la habitación de su madre, intacta como si ella la habitase todavía.
Sin embargo no podría especificar el instante en que esa somnoliencia se apoderó de ella, y se vio en el mismo túnel, tal vez un subte o una estación.
Ella se despojaba de todo lo material. Empieza por sus joyas, las que entrega a un mendigo, su abrigo, su reloj -que ya no marcaría las horas-. No sería necesario.
Gente que se amontonaba a observar la situación, que tomaban sus pertenecias ...
Así como había sido en aquel mar, donde empezó por quitarle la batería a su celular, no sin antes responder algunos llamados y textos pendientes.
Regalar su tapado "Malamada" casi sin estrenar y recibir una lapicera a cambio, "señal de que él había estado antes en el mismo sitio". Un desencuentro más.
El destino aún no los ha vuelto a reunir.
Se vio en esa estación, que en este caso era Italia, o la de su mar ...
Sintiendo la misma necesidad, la de continuar el camino libre de mochilas, de cargas.
En ninguno de los casos lo supieron entender. Ambos terminaron en un inexplicable aislamiento.
Le preguntaron quien era ella. No respondió Irene. Y sí, sin vacilar todos los nombres que le vinieron en mente. Todas aquellas almas pares que ya formaban parte de su ser.
Uno. Ella era uno, uno y los demás. Ella era ella y todo lo vivido. Ella y las historias de todos los que habían quedado lacrados en su "cuore sacro".
Y ella, ella era también Irene.

19 de febrero de 2010

Una vez en la vida


-Hola, soy Anna
Me quedé callado. Ahora sabía que en mi vida había un final y un principio. Lo que ignoraba era adónde me llevaría ese principio.
-¿Dónde estás? Vete a casa. Estaré allí en una hora- dije. Tras apuntar la dirección colgué el teléfono.
Me sorprendió constatar que en Londres siguen habiendo escondidos enclaves de casitas perfectamente discretos.
Después de pulsar el timbre, y mientras esperaba para entrar en la, para mí, misteriosa casa de Anna, vi el contorno de mi cuerpo reflejado en la densa negritud de la puerta.
Anduvimos en silencio sobre la alfombra color miel del recibidor. Al llegar al salón nos tumbamos en el suelo. Dejó caer los brazos a los costados y levantó las piernas. Me coloqué encima suyo. Escondí el rostro en su hombro. Pensé en Cristo, clavado a una cruz sujeta al suelo. Luego, sujetándole el cabello con una mano, la penetré.
Y allí nos quedamos. Sin hablar ni movernos hasta que finalmente, acercando mi cara a la suya, la besé. Al cabo el viejo ritual se apoderó de nosotros y la mordí y la maltraté y la sujeté, una vez tras otra, mientras nos levantábamos y volvíamos a caer, nos levantábamos y volvíamos a caer en el yermo.
Más tarde habría tiempo para el dolor y el placer que la lujuria concede al amor. Tiempo para las líneas y los angulos del cuerpo que provocan que el asombrado simple salte entusiasmado de las caricias al desenfrenado arrebato.
Habría tiempo para las palabras obscenas y peligrosas. Habría tiempo para provocar con crueles carcajadas, y para vendar los labios con vistosas cintas en viciosa y excitante subyugación. Tiempo para las flores y tiempo para complacer los oídos con sedosos susurros. Y tiempo también, en ese oscuro, y silencioso mundo, para el aullido del hombre solitario, temeroso del exilio eterno.
Aunque no hubiera vuelto a estar con ella, mi vida se habría perdido en la contemplación del esqueleto que emergía bajo mi piel. Algo así como una osamenta abriéndose paso por entre los rasgos de un hombre loco. Resplandesciente de humanidad, atravesaba majestuoso su vida nocturna en pos del primer día.

Apoyándome contra una pared busqué con la mirada alguna calleja en la que poder ocultarme para abrazarla. Sentía la imperiosa necesidad de abrazarla.
A las nueve y media atizbé su cabeza. Bajó de la acera y corrió en dirección mía. Arrastrándola hacia la calleja, la empujé contra la pared. Me dejé caer sobre ella. Con los brazos extendidos y las piernas abiertas para poder abarcar todo su cuerpo. Mi boca y rostro mordían y arañaban sus labios, su piel, sus pestañas. Le lamía la frente. Dejé caer una mano y sujetándola por el cabello, dije con voz entrecortada:
- Necesito tenerte.
Se subió la falda y comprobé que debajo no llevaba nada, un instante después la había penetrado.
- Lo sé, lo sé - susurró.
Acabamos en cuestión de minutos. Me aparté de su lado. Alguien entró en la calleja. Cruzaron al otro lado. Abrazados Anna y yo parecíamos una pareja de amantes besándose. Algo que en París ese día podía pasar desapercibido.
Se arregló el vestido, alisándose la arrugada falda.
Se dio la vuelta y empezó a alejarse. No miró hacia atrás. Tambaleándome como un vagabundo borracho llegué hasta el centro de la calzada. Me acurruqué. Al final de la calle pude atisbar el otro París, ahora sin su suavidad natural, discurriendo con elegancia.
Así el individuo vive su vida diaria sin prestar atención al hecho de que nadie le garantiza el mañana.
Se oculta a sí mismo que la vida es una experiencia única que concluye en la tumba, que todos los instantes de la vida son tan únicos como su principio y su final. Esta ceguera facilita un patrón de conducta en el que apoyarse, y pocos de los que se lo cuestionan sobreviven.
Como es lógico. Si los hombres analizaran cada día la realidad de su propia muerte, las leyes de la vida y las de la sociedad se les antojarían irrelevantes.
Porque necesito saber que podré mirarte, escucharte, respirarte, estar dentro tuyo. Tengo que saber eso. No puedo volver a ese estado ... medio muerto. No me sería posible. Así es como estaba. En mi vida no puede haber un "después de Anna".


Josephine Hart - "Damage"

Nota al pie:
Amigo Chinaski, como verá no pasó inadvertido su pedido. Intentaré -con el tiempo- crear uno propio. Opté por elegir mi favorito.

 
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