23 de junio 2010

A ellos los separaba un río. Una frontera que la asfixió setecientos días. Fui testigo del pavor de aquel entonces.
¿Intuiría ya que una vez más no la sabrían amar, que la querrían mal, o por lo menos no como sabe sentir un corazón libriano?
Fui testigo de aquel pavor, testigo de los testigos que la ayudaron a nadar.
El ser que más la amó se lo había dicho antes de irse para siempre, "vas a estar muy bien. El laberinto cesará cuando termine el verano. El primer día del otoño vas a ser muy feliz. Espero que a mi lado, acá, unidos para siempre. Y esta vez no en círculo, sino en espiral..."
El se fue tres días antes de que ella llegara...
Con el alma en la mano, y tan sólo dos meses después, en pleno duelo del dolor, logró hacerlo. Por fin se concretó el encuentro. Era 20 de marzo, la noche del 21 un abrazo quitó la asfixia, más tarde la distancia le robaría el aliento. Se entregó sin dudarlo. Después del primer beso no pudo evitarlo, le dijo su primer te amo. Así comenzó el otoño.
Fui testigo de ese amor. Fui testigo de este fin. La oí cuando le decía, vuelvo a amar a alguien que no me ama, me tengo que curar de vos...
Antes de despedirme, le rogué que su lugar no fuese Montevideo. Le supliqué que no repita mi historia. Esa por la que aún no tengo vida, o vivo a medias...
Le pedí que se fuera de Buenos Aires, si así lo necesitaba, pero que apostara a aquel viejo amor, que hoy tal vez estaba resurgiendo.
Él le entregó sus escritos. Vacilando. Temeroso.
Ella continuará ignorando que en esas letras está su nombre.
Los tres amábamos a alguien que no nos ama.
Ignoraba hasta hoy, que apenas nos despedimos, ella le envió esto...
"Espero que tengas el celular apagado y no despertarte. No está bueno no ser prioridad, y peor aún, "nada" en la vida del otro. Leí tu email después de mi llamado, ni afecto se percibe ya...
¿Por qué en mí es tan profundo el sentimiento?, ¿cuándo fue que empezaste a mentir, a fingir... Decime cuándo se terminó el amor, o todo fue mi propia utopía?"Ella ignoraba también que yo escribiría esta historia que hoy les cuento.
Luciana