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28 de julio de 2010

Testigo

23 de junio 2010

A ellos los separaba un río. Una frontera que la asfixió setecientos días. Fui testigo del pavor de aquel entonces.
¿Intuiría ya que una vez más no la sabrían amar, que la querrían mal, o por lo menos no como sabe sentir un corazón libriano?
Fui testigo de aquel pavor, testigo de los testigos que la ayudaron a nadar.
El ser que más la amó se lo había dicho antes de irse para siempre, "vas a estar muy bien. El laberinto cesará cuando termine el verano. El primer día del otoño vas a ser muy feliz. Espero que a mi lado, acá, unidos para siempre. Y esta vez no en círculo, sino en espiral..."
El se fue tres días antes de que ella llegara...
Con el alma en la mano, y tan sólo dos meses después, en pleno duelo del dolor, logró hacerlo. Por fin se concretó el encuentro. Era 20 de marzo, la noche del 21 un abrazo quitó la asfixia, más tarde la distancia le robaría el aliento. Se entregó sin dudarlo. Después del primer beso no pudo evitarlo, le dijo su primer te amo. Así comenzó el otoño.
Fui testigo de ese amor. Fui testigo de este fin. La oí cuando le decía, vuelvo a amar a alguien que no me ama, me tengo que curar de vos...
Antes de despedirme, le rogué que su lugar no fuese Montevideo. Le supliqué que no repita mi historia. Esa por la que aún no tengo vida, o vivo a medias...
Le pedí que se fuera de Buenos Aires, si así lo necesitaba, pero que apostara a aquel viejo amor, que hoy tal vez estaba resurgiendo.
Él le entregó sus escritos. Vacilando. Temeroso.
Ella continuará ignorando que en esas letras está su nombre.
Los tres amábamos a alguien que no nos ama.

Ignoraba hasta hoy, que apenas nos despedimos, ella le envió esto...

"Espero que tengas el celular apagado y no despertarte. No está bueno no ser prioridad, y peor aún, "nada" en la vida del otro. Leí tu email después de mi llamado, ni afecto se percibe ya...
¿Por qué en mí es tan profundo el sentimiento?, ¿cuándo fue que empezaste a mentir, a fingir... Decime cuándo se terminó el amor, o todo fue mi propia utopía?"


Ella ignoraba también que yo escribiría esta historia que hoy les cuento.

Luciana

7 de abril de 2010

Testigos de ellos mismos



Montevideo. Mitre 1364, Hotel Palacio. Eran testigos de ellos mismos. Los esperaba un túnel, un viaje a los primeros años del 1900. A ella la acompañaba el libro de arena, y en su bolso de la calle Bacacay estaban también Onetti y "Los adioses" a Vilariño, su "pozo", su comienzo.
Un placard, un espejo en el que se reflejarían, en el que tal vez aún permanecen perpetuados. Silencios, sólo voces de otros tiempos. Cerámicas teletransportadoras, un escritorio donde nacieron tantas letras, "esas que rompió al zarpar del puerto de Montevideo", según cuenta
el libro de arena,que tendría la respuesta. Ella aún lo ignoraba. No habría adiós. "Las despedidas son un énfasis".
Buscaron rastros, huellas, sintieron, olieron...
Sí hubo, dijo él, un alfabeto árabe, un corán al revés, la metamorfosis, la ascensión, una nave espacial, una cápsula sensitiva que los condujo a sentirse mucho. Levitaron, permanecieron allí hasta las 3 de la madrugada. Rompieron la línea temporal, la sucesión en la que todos estamos inmersos. Hubo comunión entre palabra y creación. Besos en el presente delante de la ventana que retrataba la ciudad vieja, veintidós meses después.

Desde muy lejos Capri lo contaba así,
"Rochie en Montevideo" y también así.

Desde muy cerquita, desde el mismo paisito anaranjado, CASS lo contó así, "Intercharqueando II".

Y Veronique me dejó sin palabras. Vayan a leer su "Montevideo y vos"
Alguna vez casi sin conocernos habíamos escrito esto o esto.

1 de abril de 2010

Más allá que acá ...

Los Mensajeros vienen en todas las formas, no sólo humanas. Algunas veces vemos un pedazo de papel en la acera, o alcanzamos a ver fugazmente a un pájaro con la esquina de nuestros ojos, o escuchamos a un perro ladrar...



Pasatiempo

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana no existía

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era
la muerte de los otros

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser la nuestra

"Inventario I"
Mario Benedetti.




30 de marzo de 2010

¿Leemos el libro de arena?


..."Beatriz no quiso ver el barco; la despedida, a su entender, era un énfasis, un insensata fiesta de la desdicha, y ella detestaba los énfasis. Nos dijimos adiós en la biblioteca donde nos conocimos en otro invierno. Soy un hombre cobarde , no le dejé mi dirección, para eludir la angustia de esperar cartas.

He notado que los viajes de vuelta duran menos que los de ida, pero la travesía del Atlántico, pesada de recuerdos y de zozobras me pareció muy larga. Nada me dolía tanto como pensar que paralelamente a mi vida, Beatriz iría viviendo la suya, minuto por minuto y noche por noche. Escribí una carta de muchas páginas que rompí al zarpar de Montevideo"...

Nota al pie 1:
por analogía total, por haberme acompañado en mi viaje de regreso y al mismo tiempo entender a Beatriz, a vos, a Borges y a mí.

Nota al pie 2: a los del hechizo les cuento que a Rober decidí no verlo. Lo que me desconcierta por completo es un mail de hoy de G. Hay algo moviéndose que no sé que es, a rodar ...

¿Se habrá enterado que ocupa varios chapter de mi libro aún en borrador? Necesito a uno de los que comentaba en aquel momento. Uno. ¿Hay alguien por ahí'?

Nota al pie 3: no tolero la jungla de cemento. Estuve al borde de tomarme un avioncito hacia mi patagonie, pero no pude. Me paralisé.

Nota al pie 4: todo es mucho y en mi cabeza, corazón y cuerpo repiquetea todo en zapping, sans arrêt.

28 de marzo de 2010

Reporte desde el Este

Y el veintisiete se trató de varias cosas. Primero que nada, la de exorcizar con mi escrito de ayer el llanto de la primera hora de la mañana. No estoy triste, estoy movilizada y últimamente las emociones fuertes se manifiestan así. Después de reportarme con todos ustedes, la primera meta matutina fue la de averiguar una dirección postal, zambullirme entre libros de Gioconda Belli, Onetti y Benedetti y armar una pequeña encomienda para volverme de algún modo manuscrita después de todo lo tipeado. Desayunar a través de un celular con Lulu, y soñar, tratando de bajar la voracidad "libril", escuchando a la distancia su poema "Arde" y llenarme de emoción. Regalámelo, posteámelo entre comments.
Además actuó rauda y veloz, porque la meta de la dirección postal tenía que ver con alguien que mira al mundo "a través de una persiana": por tantos universos paralelos. Y fue Lu la encargada de lograrla. Ella, mi patagónica favorita en la madre patria...
En cuanto a los libros ya van más de veinticinco, me llevo no sólo a todos los uruguayos sino ediciones que en la jungla de cemento no veo, o de verdad no están.
Un muelle en compañía de Emanuel, que cambió Salto por esta punta en el este, flotar en el mar celeste y llenarme de un sol que embriaga y energiza como bien me dijiste vos tempranito a la mañana. Te extraño ...
Este sol al que en Casa Pueblo le recitó Paez Vilaró y quedará no sólo en el alma sino inmortalizado en el recuerdo.
Y hubo un muelle, el mar, linda compañía y tu "solito" llamado desde allá.

- ¿Me tiro Ale?
- Me olvidé de preguntarte si sabés nadar...
- Claro que sí.
- Entonces saltá.

Y salté y floté y le hice la plancha a la vida.

Leer "Los adioses" de Onetti en el tramonto de "La Mansa" y encontrarme con Benedetti, Helder Cámara, Galeano, Emilio Frugoni perpetuados en frases como éstas.

..."Te propongo construir un nuevo canal, sin exclusas, ni excusas
que comunique por fin tu mirada atlántica con mi natural Pacífico"...

..."Siempre uno puede encontrar contemporáneos, en cualquier lugar del tiempo
y compatriotas en cualquier lugar del mundo"...

..."Caminar a solas es posible
pero el buen andariego sabe,
que el gran viaje es el de la vida
y requiere compañeros"...

..."El cielo de tenerte me parece fantasía"...

Nota al pie 1: Y después de ver "Enseñanza de vida", y sentir una analogía absoluta y total, mon Dieu, tu llamado Rober, tu llamado sanmartinence mientras aterrizabas en mi jungla de cemento. Ironías de la vida. Esto sólo lo comprenderá "el público" del Hechizo.
Gracias por toda esa fuerza que intentaste transmitir para que me atreva a volver a pisar mi sur. ¡Dejen de recomendarme "la flor"!

Nota al pie 2: no sabía que Emanuel significaba "enviado del señor". Esa fue mi compañía de ayer. Y hoy enterarme que ese es el tercer nombre de "mi sobrino" italiano más chiquito.

27 de marzo de 2010

Hora: 14:40...

Sesenta días, mil cuatrocientos cuarenta horas, y los instantes eternos en mi corazón. Esos, al que el testigo que nada dice, le pone nombre y apellido doble. Y al mismo tiempo ignoro si tienen que ver con vos, con la suma de dolores, con un sentimiento detenido y pendiente que con todo el miedo del mundo se atrevió a ser, 22 meses después.
Me conozco desde hace tanto, que las fechas, y estas fechas, y los números, y tu número no los olvidaré jamás. Sos un 13, un 6, un 59, un 27 y nuestro 2 o 3.
Jugaste al azar, y salió tan mal. Olvidaste que el tiempo era finito, y que sí existía.
La vida por una causa, un corazón que se oprimía y asfixiaba y no soportaba más distancia.
Los eneros, algo así como los abriles develan misterios, acontecimientos. Tarde.
No sé si más allá de las nubes, la nada te espero con un todo, si esto lo estás viendo, si el celeste de este mar que tus ojos hace tanto miraron, lo ves desde más arriba o si allá es todo mar, esa otra flecha que nos libra del sol de la luna y del amor ...
Armaste sueños que te sobrevivieron, ¿Cuándo te ibas lo intuiste?. Cuándo no llegaste a ver mis manos, cuándo tres días de distancia jugaron tan mala pasada.
Yo ya sabía que tu allá no era mi acá. Qué no te duela esta hermandad, ni lo develado, lo que dijiste entre metáforas, que para otros podrán ser una mentira, pero para mí fueron tu verdad.
Hubiese querido irme con vos, no sobrevivirte, desde aquel mayo en que quizás comenzamos a desmoronarnos juntos, lejos, por separado.
Fue también en mayo esto ¿sabés? y de ese mismo año. Y sin embargo no dudé, iba a volver...
Y que sola me siento, que sola me voy, a carne viva. Aunque a vos te lleve conmigo.
Qué se desvanezca la escala de grises de mis días , el temor. Qué se pueda con esta distancia que estremece, que late fuerte, que no era ensoñación.
Quería que la paz la buscásemos juntos, ese había sido su último mail.
Y fue Ale, tu Ale, tu hermano, que logró que embalara, y lento paso a paso desde 15.000 km de distancia me ayudó a correr, a nadar, a cruzar. Me intuye, me siente, en cada instante. Trae la palabra justa el remanso, la pausa. Los testigos no están de acuerdo, yo sí, y me dejo ser.
Y te entiendo, ¡te entiendo tanto! siempre fue así. Te lo perdono todo, hasta que al lado mío Aylin no esté.
Ayer te ví entre las aljabas. Después caminé sola hasta develar "un secreto", uno que había entre las brasas y el mar: la imaginación lo es todo, es una visión anticipada de las atracciones de la vida que vendrá...

El llanto nunca es algo decisivo
ya que las lágrimas las seca el viento
se recupera de a poco el aliento
y uno queda de nuevo pensativo.
Llorar es un escándalo del alma
que de esa forma dice lo que anhela
puede ser más coraje y menos calma
Cada sollozo tiene sus matices
y aunque sufra el amor y aunque
nos duela
con el llanto uno riega las raíces.

Por supuesto también es la nostalgia
las bocas que besamos y nos besan.

Y no tenemos vocación de víctimas
pero menos aún de victimarios
y sin embargo el corazón se queja.

En un momento el corazón callaba
sólo después supimos que latía.

Aprende quien asciende hasta la cuesta,
pero también quien busca entre las ruinas.


Mario Benedetti

A vos Claudio, exactamente a 60 días de tu partida. A Ale por su compañía permanente. A vos.

 
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