8 de septiembre de 2014

De búsquedas

Respiro. Busco. No encuentro. 
Y sin embargo, tiene que salir, enfocarse en un camino, tomar partido; ser.
Precisa un rumbo; letras. Letras que unidas digan, tengan ritmo y canción, que expresen el adentro, que escupan hacia afuera la madeja, el nudo.
Podría hablar del escozor, desde que sé cual será el día.
De mañana... Del hoy que resulta infinito e intransitable. De la casa que no termino de habitar.
De las fuerzas que necesito para llevar a cabo todo lo planeado. Sí, fuerzas y ganas. Que no cesen las ganas de todo. De todo lo emprendido.
Que haya resultados, que se expanda. 
Que el trazo continúe y diciendo expulse. Necesita ser expulsado y leído.
Que lo que aún parece lejano e imposible se acerque, se aproxime... se deje tocar y dar forma. Que permita que lo viva. Que lo goce. Que sea verdad y no simple anhelo.

5 de septiembre de 2014

Renacimiento

Renazco y te vuelvo a elegir.
Renazco. Todo está por darse.
Es la oportunidad de cancelar pasados inconclusos. De no cometer los mismos errores, de no pasar por las mismas falencias.
Renazco y soy en vos y vos en mí, y no me arrepiento, pero cargo con el recuerdo de todo aquello que no pudo ser o fue desacierto.
Elijo tu compañía y acepto tu propuesta, con los mismos riesgos, aún sabiendo que Aylin no vendrá jamás. Que solo sería un sueño temprano de los dos. Que partirías tan pronto.
Quizás sería menos confiada, pero ignoro si saldrá bien... 
Cargo con suma de recuerdos en mis espaldas. No puedo decir nada, lo elegí así.
Mi lugar en el mundo vuelve a ser el mismo de antes y decido recorrer y recorrerte en soledad, con mi mejor compañía: yo misma.
El sol es mi aliado. Él me guía por los senderos del bosque de mi Sur; la Puntilla de Quila Quina; así será.
Me animo a vos, y no cargo con la pena de años, de no haberte mirado a los ojos y dicho la verdad, más que a través de aquella poco cobarde carta.
Intentaré tantas otras cosas que antes no supe, no pude...

4 de septiembre de 2014

Esperas

"A Rossina le molestan más las esperas que la no compañía", supo decir en aquella sesión. 
Y fue así que descubrimos que tenía que volver. Descubrí. 
La pausa no era más que un espantosísimo letargo de espera, que no conducía a ninguna parte.
Y volví, con todos los miedos juntos pero volví, y ya pasó un calendario completo, y el reto es diario.
Lo descubrimos después de mi tarde con él. Al que debía esperar para el festival de poesía. Y el tiempo, por error, decidí hacerlo en casa. Solo esperando el momento. Vaticinando una y mil veces cómo sería el encuentro. Y no había querido bastones, y estaba siendo un calvario.

Y lo mismo pasa con vos. Sí, con él, el de siempre. Que cada espera es un infinito múltiplo de segundos agitados y veloces y cuesta estar aunque sea lo más preciado.
Y el predominio del escozor por sobre la alegría del encuentro. 
Y juego en desventaja. Siempre.

2 de septiembre de 2014

Espejos

Se piensan que ya no duele, que la herida no dejó cicatriz. Que tantas lejanías y displaceres cesaron hasta el olvido. Pero retornan, retornan sus marcas, las que acompañarán para siempre aunque aprenda a convivir con ellas.
Y quedaron los miedos de volver atrás. Tanta nada. Tantos no a todo lo que se presentaba, a cuanta sugerencia hubiese.
Y me ven distinta. Con el largo laberinto ya recorrido aunque no cese de pensar si habrá algún recoveco, algún giro, donde me quede detenida, o lo que sería mucho peor aún, regresando al anterior estado. Una vez más.
Cuesta lo que todavía cuesta; la soledad. Las horas conmigo misma donde el repiqueteo de palabras invade y no es simple aquietar la mente.
Respiro para expulsarte...
Y busco y busco todo el tiempo. Pero falta aún. Falta eso. Lo más importante; ser mi mejor compañera. Que los libros sean mis mejores aliados y los recorridos de otras tierras, todo por descubrir.
Pero se piensan que ya no duele. Que puedo ir y venir sin pensar en los cotidianos, en los segundos infinitos de algunas horas. En las mañanas incompletas, como si siempre hubiese sido así, y la incógnita de hasta cuando será.
Me ven fuerte. Se olvidaron del daño hecho. Se olvidaron del encierro.

30 de agosto de 2014

Distancias

(Inspirado en cronopios cortazarianos)
                                                                              y que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas

Él es perfecto. La compañía perfecta. La palabra justa.
Siempre está; presente. Jamás olvidará un cumpleaños ni un aniversario. Para él lo eres todo. Y él para ti también. No hay obstáculos. No hay desencuentros.
Ambos coordinan sus relojes para estar. Siempre.
Cuesta la distancia. Sí que cuesta.
No hay navidades, ni fines de semana juntos, ni siestas de domingo. No hay caminatas al sol, ni helados compartidos.
Falta su olor, su música, sus rabietas, su amigos que quizás ni conoces.
Cada minuto compartido es tan preciado como asfixiante porque sabemos que pronto cesará, que vendrá un nuevo adiós. Que habrá muchos amaneceres solos y muchas noches de nostalgia.

25 de agosto de 2014

Lacrados

Y son huellas; en la memoria y en el corazón. Lacrados.
Dejan cicatriz. No se regresa al anterior estado.
Y pienso en Agüero y todo ese grupo de gente con tanta historia común, y sin embargo tan ajenos.
Cuando tocaba mirar el ayer por una ventana y llorar pasados. En vos, Daniel.
Esmeralda y Viamonte, nunca nunca más podré dejar de escribirte y de contarte lo feliz que fui, a pesar del fin. Los dos mejores años en muchos, entre esas paredes de donde me robaron, adonde no pude llegar aquel seis de diciembre.Y hoy toca sentirme y sentirte, y llorarte...casi sin fin. Porque no habrá regreso y sí añoranza.
Y floté el ayer en una punta en el este y los naranjas me colmaron la mirada y los poemas llenaron el corazón.
Donde nací. Donde me juré volver: Arenales. Donde aún a pesar de tantos años transcurridos el sueño no se ha cumplido.
Suipacha y los conejitos cortazarianos, que me son imposibles de no pensar al transitarte. Ese cuento que marcó tantos inicios...
La Spezia en aquel año 2000 que vaticinaba muchos regresos y no fue así. Monterosso y Vernazza. Los colores de esa luz.
Y tus palabras Isa, en aquel tren en la Bourgogne. Y cuanto intentabas ayudarme en que pusiese fin. Y sin embargo no pude y fue ese el año clave. Un hijo que nos separaría para siempre...Aún lo ignoraba.
Hubo muchos trenes al oeste para encontrar el sol, Máximo de mi corazón. Y tus muchos "me hacés falta".
Tantas tardes de domingo con saxos hechos tango. Hoy ya sos feliz. Sin mí.
Las sales del este, del aire, del sol. Cantidades de papel en libros montevideanos. Tanta sincronicidad. Tanta alegría de por fin tenerte. Un sueño realizado.

19 de agosto de 2014

Abriles


Y te fuiste en abril igual que él, que él que sí supo de vos, como vos no supiste de él, hasta después de tanto.
Y fue así que costó y cúanto.
Fue encuentro. Fue comunión; de almas…
Y te dejo ir y me acerco. Y te pienso, te tengo, te traigo. Te hablo, te imploro, me alejo, y sin embargo…
Eligieron abril. Sí, en abril pasan cosas.
No supe jamás ni intuí que así sería y sin embargo…
En ese llamado no era necesario me dijesen la decisión que habías tomado. Le imploré lo callase. Ya lo sabía. Como supe de vos en dos líneas de un teléfono olvidado, que reclamaba un te extraño: él ya no está, se fue, descansa en paz.
Y por qué te pienso, te tengo, te traigo. Por qué no te suelto, ya no te lloro ni reclamo.
Simplemente extraño.

9 de agosto de 2014

Almas

Iba tratarse de tantas cosas, de futuros imprevistos, de suma de caminos que condujeron a sitios impensados.
Se iría él. Sí, al principio lo querías para vos sola y por eso pudiste tolerar la separación con tan solo seis años.
Más tarde se iría para siempre, y ahí sería más tuyo que nunca antes.
Imploraste soñarlo al menos, y tuvieron un pequeño encuentro en un sueño sonde intentarías saber por qué no lo había reconocido. Por qué tuviste que saber de tu hermano mayor, aquel ser adorable , aquella alma gemela, a los veintinueve años...
Le contaste de él, de los parecidos que encontrarías entre ambos. De ese amor que te marcó la vida y que también partió tan pronto. Del vacío, de la soledad hecha carne después de tanto. De la pérdida irremediable de aquel catorce de abril
Pesarían las horas. Los instantes infinitos. Porque no fue fácil y no lo es, y me dan ganas de abrazarte y decirte que estoy contigo, que no te asustes porque vamos a estar juntas, aunque a veces no nos baste y necesitemos de un otro.
Te diría que evites conocerlo...
                                           No, no te lo diría.
                                                                      Se quisieron con el alma.

4 de agosto de 2014

Abismos

La invadió la nada. La dificultad de ser. Como nunca antes. Como jamás hasta ahora.
¿Qué hacer? ¿Hacia dónde ir? Las metas prefijadas han ya desaparecido. Carecer de rumbo; abismos.
El rumor permanente. El desvelo. La sinrazón.
Se trata de una búsqueda, la más compleja. Se trata de avanzar sin miedos hacia alguna parte. Se trata de perdonarse y perdonar. De volver a elegir.
Y el sinrumbo todo lo inunda. Asfixian las horas; la suma de horas vacías que se completan de pensamientos vanos. Vaivén.
Agobia el dolor de los pasados ya vencidos en un presente continuo.
Suma de dolores, vanos. Enteros. Que arremeten sigilosos. Pendientes, que impiden ser.

13 de junio de 2014

De silencios

* Pero lo único que él dirigía era el silencio.
Lo atropellaban el vacío, los huecos que no se completan, los espacios libres que representan un abismo insondable y la carga incesante de la repetición. Del minuto a minuto que es carga y es asfixia. Y se olvidaron los reparos, la huella par; el andar preciso.
Fuerzas. Fuerzas para seguir hasta que el camino se bifurque en un claro. Hasta que la mente dé tregua y no haya miedo al miedo.
El dolor del abandono. De vos que escuchaste mucho y ahora también te fuiste. El abandono de tantos por ser mitad. Porque no hay huella para donde andar; solos.
Que solo haya displacer, como si hubiese sido así desde siempre.
Páginas en blanco que imploro llenar. Senderos que se superponen y entrometen en el camino. Nudos, sí nudos, escozor, inquietud. Inquietud de ser. Tan difícil de entender, tan complicado de desandar.
Te hablaba de las lejanías, ya ni duelen. Quedó la herida, quedó el vacío. La desesperación por un andar calmo, por una respiración pausada.
Miedo del miedo dijiste, y es eso y es peor. No sé si sos capaz de verlo, de verme, porque es imposible que estés dentro mío y comprendas al menos por un instante el aire entrecortado, el temblor; porque lo único que abarca es el silencio, el ensordecedor silencio. 

*Felisberto Hernández

2 de junio de 2014

Errantes

Me enfermé de silencio. Me hundía en mí misma como en un pantano buscando la salida. Comencé a ser un estorbo errante. Un alguien que precisa todos los minutos de su tiempo a otro cerca. Otro que tiene su vida y sus placeres. Otro que intenta ayudar pero no lo logra.
Permanecer quieto. Sin voz. Sin vos. Cuando podría haber sido tan distinto.
Y me enfermé de vacío, de desinterés. Me llené de huecos que ignoro como completar.
Mi cabeza es un ping pong donde tampoco hay lugar para los huecos. Sí, esos que intento llenar.
Esa luz que espero desde hace tanto. Esa compañía, la propia, que me abandonó hace demasiado.
Busco y pienso y de pensar me agobio. Porque sé que los umbrales son muchos y sin embargo es un túnel a oscuras. Y es cada mañana al despertar donde los pensamientos y los nudos se abarrotan dentro y lo impiden todo: respirar, fluir, disfrutar del minuto a minuto que completa las horas.
Y sí, es cierto. Para mí hoy todo está en un mismo nivel de prioridad: haber perdido el rumbo, las deshoras, que mi cabeza no haya sido capaz tampoco esta vez y un tubo que espera.
Sí, otro túnel, que da pavor, que roba horas previas en mi andar vacilante, en cada instante. Esos que no sé como completar, como recuperar y recuperarme.
¿Cómo volver a ser yo? La de antes. La que se completaba sola y era su mejor compañía.
¿Cómo creer que el túnel se ilumina al fondo? ¿Cómo no dudar de mí en todo momento, en toda ocasión.
Preciso como nadie ese algo que no aparece y me hunde. Sí, me hunde en el pantano y no me deja salir; ni siquiera ver. Ni siquiera vislumbrar esa lucecita que guíe el camino.
Y son muchos los tramos, los trayectos con rumbo definido. El ahogo de no serlo. El impedimento de lograrlo.
La inquietud de la quietud. El movimiento que se precisa permanente, y no…
Comencé a ser un estorbo. Un estorbo que ocasionó mi mitad perdida.

Me enfermé de silencio. Me hundía en mí misma como en un pantano buscando la salida. Comencé a ser un estorbo errante.
Felisberto Hernández "El acomodador"

Al salir de allí traté de pensar en algo que me justificara. Mi existencia desvalida, errante no me lo permitía ver.
Algo. Una pequeñez que justificase mi existencia, mi modo de ser en el mundo.
Este nuevo existir que conduce a ninguna parte

10 de febrero de 2014

Vigilia

Te roba la vigilia, te devuelve el sueño. Eras otro y eras vos. Era aquella y era yo. La noche te figura presente, como entonces...
Tu rostro que ya no es el mismo. Que ya no conozco y ni siquiera imagino.
Han sido muchos los años. La espera que cesó. La verdad develada y un adiós. Tácito.
Quizás fue la cobardía, tal vez tu don de ser.
Mi memoria te retiene intacto, al revés del tiempo y la suma de días infinitos.
Partiste sabiendo la verdad, mi verdad. Me quedé ausente, nunca supe.
Sueño, vigilia. Entrás en mí como si todo fuese real y sin embargo, nos separa el infinito. El mañana que no fue, y un ayer que hoy no es presente.
No sé si sabrás de esta soledad que abruma, de su partida tan temprana. De que no existió Aylin. Fue solo un sueño. Un acontecer que dejó felicidad y lágrimas. Muchas. Me resguardaba tu existencia, el saber que contigo no hubiese sido así.
Fui feliz, sí lo fui. Sin vos. Sin él.

 
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