23 de noviembre de 2013

Vai vén

Crece, decrece. Impera, disminuye, ataca, da tregua. Quién era yo.
Pasos a la deriva, huellas con meta prefijada.
Tormento, reparo. Velocidad, lentitud.
Un infinito que abisma; retrotrae.
Cómo olvidarlos. Permanecerán en mí.
Dejaré lavar todas aquellas lágrimas vanas, todos aquellos recuerdos impertinentes. Los que asoman sin ser llamados, los que desvían del momento mismo.
Hacia dónde vamos. De dónde venimos. ¿Por qué? ¿Para qué? Preguntas que arremeten silenciosas, insolentes. La omnipotencia las resguarda. El haber hecho tanto. Porque fue mucho e inmerecido. Porque lo sigue siendo y no libera. Porque los minutos avanzan o se detienen; infinitos.
Porque urge lo mismo que impide. Porque resta el tiempo que a la vez falta. Porque fuimos y seremos y la ambivalencia domina.
Quererte. Recuperarte. Aliarme a vos. Como era antes, como debió ser siempre. Como nunca debió dejar de ser.

18 de octubre de 2013

De soledades

Nadie está más solo que aun cuando se encuentra entre las más mayoritarias compañías; las que acercan; las que nos alejan de nosotros mismos.
Nadie está más acompañado que cuando se encuentra totalmente solo, avocado a sí, navegando en el interior de cada uno, sin escollos, en equilibrio.
Nadie está solo nunca; rodeado de pasados e imágenes circulares, de presentes continuos, de velocidades y abismos.
Sin embargo, cuánto cuesta lograr la comunión entre el yo y los otros: ¿Quién soy yo? ¿Quién sos vos? ¿Quiénes fueron o serán ellos? ¿Quiénes te piensan? ¿Quiénes te sueñan? en este instante mismo...

7 de octubre de 2013

Otros cielos

                                                                                 


Urge despegar, deshacerse, desdoblarse. La mente encarcela y no nos deja huir. Sin embargo y de modo imperativo un camino se abre y echamos a andar. La ruta no es sencilla; atravesamos puentes ignorando que hay del otro lado. El abismo atormenta, no deja respirar. Avanzo, me zambullo, avanzo.
De pronto me encuentro dentro de un edificio muy antiguo, nada rústico, plagado de imágenes. No sé donde estoy; tampoco importa. Intento salir pero no puedo; solo mirar de adentro hacia afuera.
Una luz azul todo lo inunda. Me hallo cómodo ahí. Ese mismo reflejo impregna el paisaje que se muestra desde la ventana donde intento asomarme. Veo muchas construcciones, parecidas, casi iguales; todas diversas.
El tiempo es otro. Un sopor arremete, ya no estoy ahí. Vuelvo en mí.

9 de septiembre de 2013

La lluvia


Duele la lluvia, duele el dolor y las distancias de abismos insondables que crecen sin descreer.
La lluvia se enoja, no la dejan surgir. El sol la vence. Decrece. Canta.
Sus manos me envuelven, llueven lunas. Ella no sabe por qué es. La aman, la desprecian, la acogen. Nos une, nos recluta. Introspectiva surge. 
El pensamiento vaga y no se detiene. Falta luz. Mi luz, tu luz. La que iluminamos cuando las manos se entrelazan y crean submundos, nuestros y nuevos mundos. Porque juntos surgen paraísos; refugiados.

7 de agosto de 2013

Encierros

Permanecen. Aún restan las sombras y los corazones latiendo en el dolor.
Surge desprevenida la libertad de ser, a pesar de todo.
Porque no hay celdas donde aún no impere el afuera.
El recuerdo; la nostalgia de haber sido. Los sueños truncos; el silencio, la paz y la soledad.
La quietud del adentro, mientras más allá de las rejas todo permanece intacto.
La luz se filtra entre círculos, en algún desvío...
Porque sos vos, son ellos, somos todos.

2 de agosto de 2013

Palabras

Escribir. Dejar el alma en una hoja en blanco, exorcizarla. Salir del vacío, naciendo nuevas historias. Historias que tienen vida propia.
Soles que iluminan, blancos que se llenan de luz.
Manos que hablan; la naturaleza que comulga y la inspiración que llega. Porque las palabras nacen, porque el verde así lo quiere.
Escribir es seducir; al mundo, a nosotros mismos.
El frío no detiene. El azul del cielo es testigo. El viento no perturba ni se entromete.
Hay juegos de luz y sombra. Hay juegos de color.
El brillo todo lo inunda; las letras al compás; senderos que acompañan.

26 de julio de 2013

Ciudad

Una ciudad sin sol que impera. El bosque entremedio del bullicio, y la velocidad de los transeúntes que impiden el reparo. La luna ya no está, cuesta verla; las flores se esconden hasta la próxima estación. Sin embargo, el verde irrumpe y nos cobija: luces y sombras; ruido y silencio.
No es fácil abstraerse; cada día la cuesta es más arriba, aunque la vía de escape seamos nosotros mismos y las respuestas estén sólo dentro nuestro.
Miro a través de esta ventana, de este encierro que es paz y escozores, que es tierra y asfalto, que es lágrima y sonrisa, que es armonía y deleite. Que es verme y verte.

18 de julio de 2013

2052


Inspirados en "El peatón" de Ray Bradbury.

Camino a la deriva; sin ruta prefijada. Todos son árboles, lagos, y la pradera todo lo inunda.
Ya no hay antomóviles ni aviones, sólo trenes. Trenes que llevan a lugares sin nombre. Somos nosotros a bautizarlos.
Yo y otros, a los que nos ha sido dado el don de la inmortalidad podemos entendernos sin hablar. Nuestros cuerpos emanan rayos de luz violeta, y es a través de ella que nos reconocemos.
Las computadoras también han desaparecido. Volvimos a comunicarnos del modo más primitivo.
Ya no existen el pavimento, ni los edificios. Tampoco hay teléfonos. No los precisamos. La comunicación hoy es otra: luces, almas, voces.
El verde todo lo cubre, y la flores son las guías de los de los recorridos que emprendemos.
Las aguas son cristalinas y nos alimentamos de frutos silvestres.
Nadie teme, todo es luz y color. El sol nos baña y cubre de energía. La lluvia alimenta los prados y nos bendice.
No dejamos huella. No existen los grandes recuerdos. Todo es presente. 
Sin embargo no dejamos de saber quienes fuimos.


Nos propusieron un viaje distinto. Nunca imaginamos de que se trataba; un viaje diferente podía implicar muchas cosas. Sin embargo las posibilidades eran muchas y nos quedamos con aquella que más nos sorprendía: Júpiter y su rótulo de benéfico mayor, nos atrajo de sobremanera. 
El viaje fue corto, pero no por ello sencillo. La cápsula donde nos transportamos tenía todo lo necesario como para sobrevivir varios meses. No obstante y a pesar de la meta el encierro nos resultaba fatal.
Llegamos al par de días. Allí todo era verde y lo árboles otorgaban la sombra necesaria. Las flores inundaban los campos. Los lagos cercaban cada espacio árido y tampoco faltaban las arenas.
Flores y flores, de todo tipo y color. Aguas multicolores descendían por las cascadas.
Movilizarse era fácil, porque desde que llegamos, por algún efecto sensorial, podemos deslizarnos y volar.
Pero hubo que regresar, y recordar la experiencia entre lo mejor de lo vivido.
Siempre nos prometimos volver a ese lugar soñado.

7 de julio de 2013

Abrazos

Un abrazo no dado, que quizás lo será a destiempo. La lejanía, la distancia y la idea de que esa realidad no fuese así.
Fue dura aquella tarde que aún habiendo pedido socorro al entorno, el abrazo no fue, como cuando se niega o demora por nimiedades poco creíbles.
Y te extraño como nadie, a pesar de haber sido el detonante del caos. O uno de los tantos. Te extraño porque a veces éramos uno, y eso era felicidad. Hasta el mínimo momento de alegría compartido se convertía en un oasis. El más ínfimo, el que en otras compañías pasaba desapercibido. 
Te extraño, como extraño la rutina, los lugares; los que hice míos, aquellos de los que no podré despegar en mucho tiempo aunque aparezcan otros, no tan míos, no tan llenos de recuerdos. Y pasar esas esquinas o que la vista alcance desde una ventana un pasado, y pasar y vernos en una mesa donde ya no estamos, cuando la realidad era tan disímil. Cuando el cotidiano era tan diverso.
Cuando los abrazos y las pausas nos unían sin remedio. Y no lo buscábamos porque eso era la felicidad. Cuando no había un sentimiento de desdoblaje, y no estaba deshabitada en mi estar de siempre. Cuando las compañías eran necesarias pero no imprescindibles. Cuando no había vacíos sino falta de tiempo. Cuando cada segundo era un disfrute y no un instante infinito. Y los libros un mundo a descubrir y las letras propias una vida que todo lo justificaba. Y agradezco a los que están cerca pero no por ello dejo de necesitar aquellos otros abrazos tan nuestros, tan sentidos, que fueron creciendo con el correr de los días y abarcaron tantos tiempos. Cuando ya no importaban los pasados vividos porque habían sido asumidos y se vivía el presente. 
Tal vez y a pesar del dolor se trate de barajar y dar de nuevo, construir a pesar de la añoranza, y evitar pensar que se trató de la última vez.



10 de junio de 2013

Ambiguedades

A todo o nada. Blanco y negro. Implorando por la gama de grises lejos de los límites. Por salidas de claridad  resplandor y cantares.
Paz, caos. Miedo, alegría. Sanación.
Manos que cooperan. Luz brillante. Sin vaguedad. Sin confusión.
Y llegar hasta ahí, donde empieza el trayecto más luminoso. El que convertía los grises en naranja y el andar impedía el desdoblamiento al alcanzar la otra orilla. Sin pesadumbre. ni retiros, ni añoranzas. Porque la hay, aunque solo se trate de un desvío en el camino que soñaba prefijado. Porque costó y cuanto,
Por un mar de sales, por el andar que sana. Por la luz aunque breve. Por la paz.

2 de junio de 2013

Integros a cuatro manos

Era un pasillo largo y no podíamos ver el fondo. Sin embargo nuestra voluntad fue mas fuerte que nuestro miedo a descubrir lo que se encontraba allí. Desde el final del recorrido emanaba una luz muy rosa, una melodía resonaba entre aquellas paredes. Nos sentimos completos, íntegros y fuimos felices. Algo flotaba en el aire, algo muy parecido a la paz. Y fuimos felices.

13 de abril de 2013

Carruseles


No sé que decirte que no resulte monotema. Ni sé que hacer para que no te alejes cuando te siento tan cerca. Ambivalencia.
Sé de abismos. Sé de carruseles que marean y no liberan. La calesita parece no tener fin y mucho más la impaciencia porque así sea. El tiempo que corre distinto.
Sabés todo de mí. Y cuánto sé de vos aunque no lo creas y te fugues.

Cuando no recuerdo cómo ni en que estado te pedí que te alejaras y ahora este vacío infernal e inmanejable. Sí, te extraño.
No quisiste saber y no entendiste en el momento preciso. No lo era quizás. Y ahora esta laguna, y el escozor ante la sola idea, que me escapa sin opción a la vista.

Sentimientos entrecruzados. Vacío. Maratón. Soledad. Estoy y sé que estarás en mí por mucho tiempo. Como cada segundo de vida que se vuelve eterno. La velocidades...
Que alguna vez sea cierto. Que alguna vez fuese verdad.

 
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