14 de noviembre de 2014

Encuentros, Borges (parte V)

La mañana era espléndida, pero no tenían mucho tiempo para recorrer. Debían regresar. El tren salía a las once y él por la tarde debía dar unas conferencias en el Teatro Coliseo.
Ella comenzó a sentir la desesperación de las despedidas. Le ocurría muy seguido, pero ahora era una despedida muy particular. No sabía dónde estaba. Quién era realmente. Adónde volvería.
Él le ofreció su ayuda si no llegaba a lograrlo, pero la intranquilidad la abrumaba.
Se le ocurrió que lo mejor era despedirse donde se habían encontrado y desandar. Tal vez casi por obra del azar lograse ubicarse en su presente.
Antes de cruzar la Plaza San Martín decidió que lo mejor era ingresar al Santísimo Sacramento. Ahí había tomado su primera comunión.
Él le dio un fuerte apretón de manos y le insistió en que no dudase en volver si no encontraba el rumbo.
La iglesia le dio paz. Habló con un sacerdote, le contó todo lo ocurrido, y éste la tranquilizó muchísimo. Le explicó que a veces deseamos tanto algo, que eso sucede y le confirmó que efectivamente estábamos transitando el año 2014, que ella tenía cuarenta y tres años, y que no dudaba que su madre la estaría esperando donde siempre. Su padre, efectivamente, había ya fallecido como ella bien recordaba.

-Pero, Padre. Han transcurrido dos días...
-Verás que no. Que ella te recibirá como si ese lapso de tiempo no hubiese pasado.

Comenzó a caminar. Siempre la había relajado hacerlo. Arenales ya no era su casa, debía atravesar la ciudad, y ahí también recordó que ya no vivía con su madre, que tenía su propio lugar, en el barrio de Palermo. El favorito de él. 
En la calle Serrano Borges había vivido gran parte de su infancia, pero esa casa, la del aljibe, ya había sido demolida también hacía años y hoy solo la recordaba una placa.
No obstante eso, decidió pasar. Caminar la calle Jorge Luis Borges, visitar su escuela en la calle Ecuador al 1000. Volver, volver al presente lentamente.

2 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Borges debió estar encantado con estos encuentros.

Palabras Perdidas dijo...

Me descubro, una vez más, ante tu capacidad creativa.
Y me alegra ver la evolución de tus textos, tu forma de escribir en estos últimos años. Tu literatura refleja madurez arropada de palabras.
Besos

 
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