4 de noviembre de 2014

Borges, encuentros (parte III)

Subimos al departamento. Desde las ventanas se veía la Plaza San Martín. Mi plaza. Donde me paseaban cuando era bebé. La misma donde habíamos estado sentados con él, hacía algunas horas.
La ciudad continuaba como detenida. El ritmo no era el de siempre.
Mejor dicho, el ritmo al que yo estaba acostumbrada, no era el de siempre. Y seguía teniendo la sensación de una música paralela a los hechos. Nunca antes me había ocurrido...
Fani era una mujer encantadora.
Al rato de haber llegado me había mostrado toda la casa, y me dijo por lo bajo, que había tenido suerte en que madre no estuviera.
No hubiese entendido la visita, aclaró.
-¿En qué año estamos? - le pregunté.
-¿Me lo dice en serio?
-En 1970.
-Aha.
-¿Usted qué edad tiene?
-Tengo, tenía, cuarenta y tres, pero en el 2014. No me haga caso. Escribo, y mi imaginación suele ser frondosa.
Él se acercó a oír la conversación.
-¿Y? - preguntó. ¿Ha podido corroborar que faltan cuarenta y cuatro años para el 2014?
-A propósito querida, parece mucho más joven de la edad que dice tener, agregó Fani.
-Usted es muy gentil.

Beppo jugaba en su falda, mientras ambos saboreábamos el rico té servido por Fani.
-Perdón que sea insistente, ¿Pero qué piensa hacer? Me dice que su casa es aquí a dos cuadras, pero dudo de que exista.
-Si quiere vamos y lo corroboramos, aunque preferiría continuar en agosto de 1970 y conocer Adrogué de su mano. La Pulpería Santa Rita, donde la crítica dice que usted escribió "El Sur".
-Lo escribí en una pulpería, pero me gustaría ver si se trata de la misma. Pueden estar falseando información.
-Amo esa historia, Maestro. Sobre todo su comentario sobre "Las mil y una noches", en la escena del viaje en tren.
-¿Por qué esa y no otra?
-Porque me sentí aludida. Muchas veces siento, que zambullidos en un libro dejamos pasar la vida de largo. Y usted, en ese momento, elige cerrar el libro.
-Si no le molesta, pido un auto, pasamos por la puerta de su casa, me muestra donde vive, y seguimos camino a "Las Delicias".
 -Yo le propongo que atravesemos la plaza caminando. No son más de doscientos metros.

4 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Que dialogos tan interesantes.

TORO SALVAJE dijo...

Además de gentil te quiere seducir.

Besos.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Precioso retorno al pasado...Realmente sorprendente esta historia y estos encuentros,amiga...Quíen sabe si a veces no estaremos viviendo en varios mundos a la vez...Lo cierto es que nuestro espíritu a veces parece desdoblarse y ser consciente de que sobrevuela la realidad y el tiempo...Mi felicitación y mi abrazo por tus interesantes posts, Rochis.
M.Jesús

Palabras Perdidas dijo...

La historia sigue su ritmo entrañable.
De admiración y curiosidad por parte de ambos
Besos

 
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