16 de septiembre de 2014

De aromas


Se siente en el aire. Estás llegando a mí.
Se acerca y sostiene en sus manos la esperanza de un tiempo mejor.
El amancay resurge entre la nieve y las lavandas perfuman las calles y senderos de montaña. Porque sos montaña y sos pueblo. Mi pueblo. El lugar donde sin melancolía querría terminar mis días, ya que antes no pudo ser, a pesar de los intentos. Todos fallidos. Como si siempre hubiese sido tarde. Como si nunca el momento hubiera sido el indicado.
Y un sol muy rojo anuncia el final de un nuevo día, y la tarde fresca preludia una noche de luna  llena.
Elijo caminar, caminarte. Elijo recorrer, descender esos kilómetros respirando, oliendo, transmutando,
Cada día que pasa te siento más mío. No sé si alguien te habrá querido así alguna vez, aunque haya tantos que te hayan elegido, y se hayan jugado por vos a tiempo.
Y casi que una vez fue, y estaba todo dado, pero la suerte no lo quiso, o quizás yo no me atreví, o no era el momento; otra vez.
Sin embargo las lavandas me acompañan y los liliums naranjas se parecen a tus amancay, me traslado entonces a tu tierra. Mi tierra.

3 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Tu pueblo debe estar encantado con tu vuelta.

Seguro que si.

Besos.

Janeth dijo...

AMIGA QUE FORTUNA PODER LEERTE OTRA VES,...TE EXTRAÑE DE VERAS,....GRACIAS POR TU VISITA Y REENCONTRARNOS TUS LETRAS SIEMPRE ENAMORAN,...ESTA EN PARTICULAR TAN FRESCA Y RENOVADORA,....

Palabras Perdidas dijo...

Las flores, el entorno, también te devuelven recuerdos y momentos vividos.
Besos

 
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