22 de enero de 2015

Encuentros, Borges (parte XXIX)

Nos encontramos a la mañana temprano. El maestro tenía ganas de caminar, y yo de acompañarlo.
Estaba muy apesadumbrado con su matrimonio. Sabía de las buenas intenciones de su madre al decidirlo, pero no podía perdonarse no haber sido más fuerte. No haberse negado rotundamente.
-¿Usted volvería a casarse con quien se casó?, ¿qué edad tenía en ese entonces? - me preguntó.
-Veintidós años. Estaba muy enamorada. Fue toda una locura, lo decidimos en cuatro días...
Pero sufrí mucho, no fue una relación convencional, y a la vez fui muy feliz. Si no estaba al lado de él no vivía; sobrevivía...
Casarme fue entregarle mi vida, mi libertad, mis decisiones a cambio. Deje de ser persona.
-Es muy fuerte lo que cuenta.
-Fue así. Pero lo amé con toda mi alma hasta el día que murió, con solo cincuenta y un años. Tuvimos cinco separaciones y siempre regresábamos.
-¿Qué le ocurrió?
-Un infarto masivo. Se negó a hacerse un bypass. Era médico, pero no creía en la medicina invasiva.
-¿Por qué no tuvieron hijos?
-Porque no quise. Nuestra vida era un barco sin timón. No podía someter a una criatura a ese vaivén.
-Bien hecho entonces. Confío en su sabiduría.
-¿Volvió a enamorarse?
-Sí, en Montevideo. Pero yo quise más de lo que me quisieron a mí.
No he tenido suerte en el amor. Tal vez por eso me llegan tanto sus letras...
Cuando Claudio murió, yo estaba en un Taller Literario leyendo "la muerte ese otro mar, esa otra flecha, que nos libra del sol de la luna y del amor"...
Me avisaron por mensaje de texto. En el futuro habrá teléfonos portátiles y se podrán escribir mensajes.
-Qué imprudencia.
-Lo fue. En la calle pudo pasarme cualquier cosa, estaba en la esquina de Moldes y Congreso. Nunca en la vida había llorado tanto sin importarme los testigos...
-Quizás este tiempo que le regalan le permita cambiar algunas situaciones. ¿O lo volvería a elegir?
-No sabemos qué pasará. Tal vez dentro de tres años no nazca. Estamos haciendo todo lo posible para que mi padre regrese con María Gracia...
-No, para que reconozca a su hijo, y usted nacerá de todos modos. Si no ¿quién tocará a mi puerta de Maipú, en agosto de 2014?
-No sé, maestro. Usted en esa fecha ya habrá partido...
-¡Al fin! Uno se cansa de vivir, ¿eh? Quiero decir que no me gustaría vivir mucho. Yo más bien deseo la muerte...
Además, ya sabe por lo que le dijo su padre en aquel sueño, que todos compartimos el mismo plano, y que solo es cuestión de saber ver. ¿Lo recordaba? 
-Por supuesto.
-Quizás, espero que no, se trate de una sucesión interminable de porvenires...

4 comentarios:

Mª Jesús Muñoz dijo...

Rochis, esa conversación con Borges es muy interesante...El destino nos pone cerca a una persona con la que es difícil vivir, pero que no sabemos vivir sin ella...El amor es misterioso y lleva mucho del destino en su esencia...Mi felicitación por la intensidad, la cercanía y el realismo, que imprimes a tus posts.
Mi abrazo inmenso y mi cariño, amiga.
M.Jesús

TORO SALVAJE dijo...

Si, tenía que ver con lo que escribí.
Imagino una sucesión interminable de porvenires... y pienso que entonces esto es el infierno.
Y que en realidad no hay salida.

Besos.

Mario gomez garrido dijo...

Lo leí. Ese "no sabemos que pasará" lo justifica todo, las elecciones, los errores, los dolores imprevistos, los sueños rotos. Son cosas tan duras las que cuentas pero aun así la escritura nunca está al margen. Casi que la literatura, la poesía, se confunde con la vida.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Tiene sentido. A Borges parecía no agradarle la idea de la inmortalidad.
Tanto que El inmortal imagina un río que otorga la inmortalidad y un río que la borra.

 
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