17 de octubre de 2012

Los jueves, relato: De libros...




El bastón, las monedas, el llavero, la dócil cerradura, las tardías notas que no leerán los pocos días que me quedan, un libro y en sus páginas la ajada violeta, monumento de una tarde sin duda inolvidable y ya olvidada,¡ Cuántas cosas, nos sirven como tácitos esclavos, ciegas y extrañamente sigilosas!  Durarán más allá de nuestro olvido; no sabrán nunca que nos hemos  ido.
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado. Ya no hay una  luna que no sea espejo del pasado, Hoy sólo tienes la fiel memoria y los desiertos días. Nadie pierde (repites vanamente) sino lo que no tiene y no ha tenido nunca, pero no basta ser valiente para aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa, te desgarra y te puede matar una guitarra. 
Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo; un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar. La vida es corta y aunque las horas son tan largas, una oscura maravilla nos acecha, la muerte, ese otro mar, esa otra flecha que nos libra del sol y de la luna y del amor. La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada; lo que era todo tiene que ser nada. 
Sólo que me queda el goce de estar triste, esa vana costumbre que me inclina al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Si fue causa o causal; destino o azar. Innato o adquirido. Si los elegimos o nos eligen... 
Fundamento y motivo; uno o muchos. Razón para obrar. Determinante y definitivo. Categórico en palabras de Kant, que conocería mucho después en su Crítica de la Razón Pura. Aunque no se refiera quizás, a esta suerte de imperativo.
Era gordo y de tapas verdes. Él un viejito ciego que vivía a cuadras de casa sobre la calle Maipú. Nuestras ventanas miraban desde distintos ángulos la Plaza San Martín; mi plaza. Sabía que papá se juntaba a leer con él, si bien para ese entonces no entendía mucho el por qué; tiempo más tarde supe que juntos elegían los poemas a los que él les pondría voz, en la noche del Teatro San Martín.
Tenía muy poquitos años para comprender la profundidad y, sin embargo... la negación de la felicidad de modo definitivo, y en ella el goce; la soledad irremediable, el abandono, las esquinas del sur, la ajada violeta entre las páginas de un libro, las cosas que nos trascienden, no se movieron ni cambiaron, y siguen aún hoy habiendo transitado casi toda su obra, siendo mis elegidos.
Sin embargo podría hablar de la magia en la simpleza, del himno al acto más polémico, al hecho de elegir el destino final: Moriré y conmigo la suma del intolerable universo. Estoy mirando el último poniente. Oigo el último pájaro. Lego la nada a nadie.
O su tributo a mi lugar en el mundo, Montevideo: Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive. Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó quietamente. Puerta falsa en el tiempo, tus calles miran al pasado más leve. Ciudad que se oye como un verso. Calles con luz de patio.
Si tengo que elegir un libro suyo ese es El libro de arena, un cuento "25 de agosto de 1983" que me traslada a esa habitación del Hotel Las Delicias de Adrogué: "En cualquier parte del mundo en que me encuentre cuando siento el olor de los eucaliptos, estoy en Adrogué. Adrogué era eso: un largo laberinto tranquilo de calles arboladas, de verjas y de quintas; un laberinto de vastas noches quietas que mis padres gustaban recorrer. Quintas en las que uno adivinaba la vida detrás de las quintas. De algún modo yo siempre estuve aquí, siempre estoy aquí. Los lugares se llevan, los lugares están en uno. Sigo entre los eucaliptos y en el laberinto, el lugar en que uno puede perderse. Supongo que uno también puede perderse en el Paraíso. Estatuas de tan mal gusto y tan cursis que ya resultaban lindas, una falsa ruina, una cancha de tenis. Y luego, en ese mismo hotel "Las Delicias", un gran salón de espejos. Sin duda me miré en aquellos espejos infinitos. Muchos argumentos, muchas escenas, muchos poemas que he imaginado, nacieron en Adrogué o se sitúan en ella. Siempre que hablo de jardines, siempre que hablo de árboles, estoy en Adrogué; he pensado en esta ciudad, no es necesario que la nombre"; un poema "1964" y "Las cosas", y de ahí el gran epígrafe.
Es tal el compromiso y la certeza de lo definitivo, que en la noche del sábado trece para el catorce, con motivo de mi último onomástico, elegí recibir el nuevo año en El Sur de Dalhmannen el Almacén Santa Rita. Fue magia: las guitarras que sumaron a Piazzola, el vino El Aleph; lo especial de todo...
Y para que el día catorce no perdiese su estrellato, una tarde de domingo en Villa Ocampo, la casa de Victoria, donde la emoción no cesa al hallarme entre Roger Caillois, Drieu La Rochelle... y se me hace presente el éxtasis de la muestra que hace un año en otra casa de Victoria en Palermo Chico: La Gallimard, me transportó a otros tiempos, a otros planos, entre manuscritos de Camus, entre los primeros relatos de Cortázar y Borges en Francia (gracias al mismísimo Caillois); los programas de La Pleiade y tanto más.
Si hubo un libro clave ese fue L´etranger de Camus. Muchos pero muchos años más tarde mi absoluto respeto ante Cunningham por "Las horas", y el éxtasis hasta las lágrimas en "Anima Mundi" de Susanna Tamaro.

25 comentarios:

miralunas dijo...

cautivante invitación a Borges, esta fotografía de su estilo, de sus palabras.
abrazo juevero!

Cecy dijo...

Confieso que lo he evitado por muchos años, pero un día me tropecé con su poesía y me hizo llorar... hoy le debo muchas horas que le iré dedicando.

Precioso lo suyo a evocarlo, así!

Abrazo Nena.

Juan Carlos dijo...

No hace demasiado le descubrí de verdad, a leer sus cuentos y me viene fascinando.
Coincido en el Anima Mundi.
Un abrazo, conductora juevera.

casss dijo...

Me maravilla tu narrativa, tu conocimiento de Borges y tus agradecimientos, que pueden ser los míos también.

Un placer desgranar cada oración, con el olor a Adrogué.

un fuerte abrazo y suerte juevera en la conducción.

silvia zappia dijo...

yo también estuve con él, cundo tenía 17 años, con 3 amigos de secundaria.
me deslumbró su obra, sigue maravillándome, sigue reenseñándome el mundo, sigo asomándome a su aleph.
pero mi libro, ese, el definitorio, fue "el extranjero". y un poco más tarde (siempre adolescente) fue "sobre héroes y tumbas", que me llevó a la obsesión de recorrer el parque lezama esperando a martín y a alejandra. hoy no leo a sábato, pero siempre me recuerdo en el parque.
y cuando tropecé con julio...este es un amor eterno.

besos, rochies*

Sindel dijo...

Una elección maravillosa, el texto que inicia tu jueves, tu relato, cada frase, cada palabra es transportarse un poco al paraíso de las letras, y querer quedarse leyendo y leyendo y que no termine nunca el texto.
Magnífico!!!
Un abrazo enorme.

El Gaucho Santillán dijo...

No acepto a Borges, ni a Neruda, ni a Picasso.

No puedo separar al hombre de su obra.

Y ellos no hicieron felices a la gente que los rodeaba.

Un abrazo.

Neogéminis dijo...

Creo que uno descubre al hombre a través de su obra y si la obra es como la de Borges, la de Neruda, la de Picasso -como hace referencia el Gaucho- quiere decir entonces que esos hombres no deben haber sido tan malos...además, quiénes somos nosotros para decir quién hizo feliz a quién, si ni siquiera podremos decir,llegado el momento si hemos sido nosotros capaces de hacer feliz a alguien.
Me ha emocionado la historia que nos cuentas. A través de tus palabras se lee la profundidad de tus sentimientos respecto a la literatura y a estos grandes.

Un abrazo

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Yo suelo leer a Borges, por eso lo de demiurgo, un termino borgeano.

Fabián Madrid dijo...

Buen repaso de libros.En el texto de Borges, cad línea es un poema, y creo quew se podría escribir algo, más o menos largo de cada uno.
Un beso

Natàlia Tàrraco dijo...

Qué bien nos paseas por los caminos de Borges, un universo pesimista, a veces triste, pero siempre de una indescriptible sugerencia, lugares, sensaciones, profundidad, gentes, letras penetrantes, idioma personal...dijo él:

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca"

Allí estará con los demás que citas genialmente, el ciego vidente.
Gracias por este escrito amiga Rochie, lo he disfrutado a fondo, gracias por conducirnos al mundo de los libros en jueves.
Besito cariñoso.

Beatriz dijo...

Qué prodigio entrar en la lectura de estos libros que nombras! ¡Cuántas vidas hemos vivido mientras íbamos deshilvanando las historias en sus páginas!¡ Cuántas calles, cuántas noches, cuántos besos, cuántos mundos... ¡Cuántos libros aún cerrados esperan de nosotros una noche de asombros!

Proverbio hindú:
"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora"

Te he leído varias veces y me quedan aún ganas de hacerlo.
Hermosísimo Rossina

Va un abrazo-

Carmen Andújar dijo...

Veo que eres una gran lectora. Grandes historias que seguro que marcan nuestras vidas.
Un excelente post
Un abrazo

Natàlia Tàrraco dijo...

Rochie, perdón te lo digo aquí a lo mejor lo lees mejor que en la otra entrada de abajo.
Subí mi relato hoy jueves, repito URL
http;//nataliasenmarti.blogspot.com/
Gracias.

José Vte. dijo...

Grandes autores has elegido y buenos textos bien desmenuzados. Reflejan un gran amor a la literatura.

Feliz conducción de jueves.

Un abrazo

mario gomez garrido dijo...

La prolijidad del mundo, la despedida, el olvido, la renuncia a la felicidad. Cómo comentar los versos que señalas, cómo hacerte saber la emoción que me causó la imagen del padre y el maestro reunidos, la de tener en las manos ese libro, que sabes para mi fue y es tan importante como ninguno. Aunque mis obras completas tienen las tapas marrones..., ahí están, en mi mesa, como libro de cabecera. El extranjero, Camus, no sabía que le interesaran, a mi también y mucho.
Esto de los jueves no esta nada mal, gracias por la recomendación.

Lola Polo dijo...

He leido muy poco de Borges, pero a partir de ahora lo tendré en cuenta.

Un abrazo

Lola

TORO SALVAJE dijo...

Mi libro clave fue "Cien años de soledad".

Besos.

Leonor dijo...

No es Borges uno de mis autores, pero después de tu homenaje intentaré entrar en su obra.
Muchas gracias por todo.

Un beso.

Any dijo...

Como la están haciendo laburar Rochilda!
Porque es ud la conductora (lectora incansable, amante de las letras de Don George) participaré de este jueves lector como comentarista.
Que buen tema eligió che, ídola total
Besos Rochie

Karu dijo...

Sos una GRAN lectora, lo veo por los autores que elegis...
Te dejo un beso grande,
Abrazo

ibso dijo...

Amás las palabras como quien ama la vida cuando descubre que es finita: intensamente.
Un abrazo

Javier F. Noya dijo...

Bueno, aquí dejo el enlace luego de disfrutar este su amor, que es un amor a la belleza, casi a lo que el ser humano puede crear como perfecto (tal vez tanto juzgar los estadíos de los dioses eran la fachada de un dios encubierto en la endeblez de su vista y lo enjuto de su figura). Dejo el enlace y agradezco este estímulo. Besos.
http://javierfnoya.blogspot.com.ar/2012/10/ese-libro-convocatoria-de-rochies.html

Pepe dijo...

Confieso que desconozco casi todo de la obra de Borges, pero me ha enganchado esa introducción inicial que has hecho en tu entrada. Cada frase, cada línea, cada párrafo es un grandioso exponente de lo que es la literatura con mayúsculas. Gracias Rochies por despertarme las ganas de leerlo.
Gracias tambien por una conducción impecable y por el magnífico tema que has elegido.
Un fuerte abrazo.

Gastón Avale dijo...

Bueno, el extenso recorrido realmente valió la pena... Cuando nombras el libro de arena se me pone la piel de gallina... Un cuento perfecto... En realidad borges, como intenté decir, hace mundos y mundos con tres palabras. Es un goce la lectura, y sinceramente el tema propuesto me alentó a leer, a escribir, y a buscar libros de los que no me había enterado y que no leí. Perdón mi tardanza y gracias por recordarmelo! Me estaba perdiendo la mejor parte! ;D un beso

 
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