2 de septiembre de 2012

Ineludible



Hay frío. Hay hielo. Dejo que te acerques, aunque no te atrevas. La distancia es un muro que se eleva y diluye entre las manos, que tocan y alejan, que empujan y sostienen; los puños apretados retienen pasados, sueltan murallas que se pegan y deforman, transforman y no sueltan.  
Equilibrio que es meta, verdad y razón; paciencia. 
Te creo y te abrazo en las noches de distancia, en lo días previsibles y contiguos, en la suma cotidiana. 
Temo a la sucesión, a lo estático que aferra y no afirma. Y te dejo ser en tu suma de vaivenes, en tus certezas inciertas, en la seguridad que es ambivalencia. Tus leyes que tiemblan ante lo irrefutable que crece y aumenta. Se eleva y construye, paredes de acantilados y olas; marea, remolinos. Se evapora y resurge, en tus ojos, en el cuerpo que avanza y conduce, a recuperar perdidos. En tu voz.
No te alejes. Te dejo llegar. Sigo siendo yo. No temas. No te vayas. 
¿Seguís siendo vos, el otro, el mismo? el que sostiene y determina, duda y lamenta. Y quiere pero vacila; por si acaso, por si nos duele, por si después lastima. El horror de lo imposible.
Y sin embargo, vivís aquí, entre estas paredes que no te tuvieron, entre sábanas ausentes del sentir que no muere, y sobrevive a la vicisitud. 
No te tuve, no me tuviste, y aún así: sos presente, sos constante. Irrumpe tu imagen. Resuena la precisión de tu palabra justa, que punza, que eriza la piel y trae la lágrima de la sentencia, del afecto. Y esta necesidad de vos a pesar de todo; ansiedad y alivio. Porque más allá de todo, qué límite, qué frontera nos separa, cuando la comunión ostenta, vence; inevitable.

13 comentarios:

Beatriz dijo...

Hermoso texto sobre los límites imprevistos, "ineludibles", sobre los muros infranqueables que se obstinan en distanciar los roces, que separan abrazos y sin embargo tan débiles para borrar recuerdos, para que aquello que nos queda del olvido nos siga atravesando la piel, para que las ausencias nos sigan habitando-Por siempre

Es un placer para mi regresar y leerte-
Un abrazo enorme

José A. García dijo...

¿Cómo saber cuándo somos nosotros mismos y no somos lo que los demás quieren que seamos?

¿Cómo saber cu+ando el otro es quien es y no lo que nosotros queremos que sea?

¿Cómo se hace eso?

Saludos

J.

Juan Herrezuelo dijo...

La distancia incrementa el frío, tal vez sea por eso que ayuda a conservar el recuerdo -tampoco yo, como el bolero, concibo esa razón de olvido-: también, instintivamente, el recuerdo de lo previsible, de lo estático, de lo inevitable...

Yemaya dijo...

Delicioso texto. Las distancias es lo que tienen hacen aflorar los más intensos sentimientos.
Besos susurrados

el gato utópico dijo...

"vicisitud" dijiste... y yo te lo agradezco tanto...

G. dijo...

Cuando te leí, apenas terminada de leer la palabra "inevitable" no llegué hasta el punto final.
Era demasiado el trayecto.
Porque sucede que me lo quedé, definitivamente me lo quedé.
Yo no sé a cuantos se lo enviaste y la verdad... no me importa.
No me detengo en eso. Porque cuando quiero no me detengo.
Nunca lo hice y a los cincuenta y dos años, menos. Y escribo cincuenta y dos y no 52... los números suelen ser más implacables que las palabras. Bueno, a veces. Otras, no. Pera esta vez, sí.
Y te agradezco.
Tanto te lo agradezco!
Solo hice una pausa y fue en la palabra vicisitud.
Esa palabra... la solía utilizar el "Flaco" Zitarrosa y a mí me encanta su sonoridad y entonces también trato de utilizarla.
Y me gustó que vos también la utilizaras.
Y me gustó que nombraras "certezas inciertas", "seguridad que es ambivalencia", "leyes que tiemblan" y podría seguir y seguir.
Está bueno eso que me cuentan los poetas amigos, algo así como que cuando finalizan un texto o un poema, ya no les pertenece.
Son palabras lanzadas al viento.
Y en alguna orilla alguien las toma para sí.
Se apropia.
Estruja el papel, lo lee al derecho y al revés, lo escudriña, lo desentraña.
Y hoy, quien está parado en esta orilla, soy yo.
Por eso y por mucho más, te lo agradezco.
Un beso grande.
G.-

certezas inciertas, en la seguridad que es ambivalencia. Tus leyes que tiemblan ante lo irrefutable que crece y aumenta.

El Gaucho Santillán dijo...

Amiga es demasiado sentimiento de despojo.

Yo NECESITO finales felices.

No quiero limites.

Un abrazo.

Javier Noya dijo...

Es muy bello. Comienza con lo gélido, termina con una ternura persistente. Es un bello sentir. Besos.

Janeth dijo...

El Amor es la Fuerza que Une las cosas y las mantiene. Sin Amor no pueden unirse, ni tampoco se puede mantener lo que no existe, ni existió. Más todos queremos sentir esa Unión, al menos con algo o alguien, porque intuimos que esa Unión nos permitirá sentir la Unión con Todo.

Neogéminis dijo...

La peor de las distancias es esa que separa aún estando tan cerca!
Un abrazo

TORO SALVAJE dijo...

Pues que venza ya.
Y que lo haga pronto.

Besos.

ALE. dijo...

Uy! que texto!...es extraordinario, tiene pinceladas tan certeras que duelen pero salvan...

Abrazo.

Raúl dijo...

Frío y distancia suelen ser complementarios, cuando andamos hablando de relaciones.

 
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