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28 de mayo de 2010

Montevideo, los amores y las sombras (parte III),


Despego en llanto, abandonando mi amada Montevideo. Le pregunto al Aleph y abro en la página 40. El cuento es "Los teólogos" y rescato:

Hay quien busca el amor de una mujer para olvidarse de ella, para no pensar más en ella. Para curarse del rencor que este le infundía no para hacerle mal. Pudo olvidarse ese rencor.

¿Jesus es la vía recta que nos salva del laberinto circular?

No hay novedad sin riesgo. Luego reflexionó que la tesis de un tiempo circular era demasiado disímil, demasiado asombrosa, para que el riesgo fuera grave.

Que la historia es un círculo y que nada es, que no haya sido y que no será.

Tampoco hay dos almas y por el pecador más vil es precioso como la sangre que por él vertió Jesucristo.

El tiempo no rehace lo que perdemos, la eternidad lo guarda para la gloria y también para el fuego.

Anhelaban el mismo galardón.
Su duelo fue invisible.

Aquí ya me pongo autoreferencial: Aureli, Juan, galardón, Juan, Roma.

En los libros herméticos está escrito que lo que hay abajo es igual a lo que hay arriba y que lo que hay arriba, igual a lo que hay abajo.

En el Zohar , que el mundo inferior es reflejo del superior.

Imaginaron que todo hombre es dos hombres, y que el verdadero es el otro, el que está en el cielo. También imaginaron que nuestros actos proyectan un reflejo invertido de suerte que si velamos, el otro duerme, i fornicamos, el otro es casto, si robamos el otro es generoso.

Muertos nos uniremos a él y seremos él.

El tiempo no toleró repeticiones.

No de los que afirman que todo acto se refleja en el cielo.

Cuando quise escribir la tesis de que no hay dos instantes iguales, su pluma se detuvo.

¿Quieres tocar lo que no tocaron las manos? Toca la tierra.

Hacia el principio del segundo crepúsculo el ángel de su guarda le dictó una solución intermedia.
Después ocurrió lo temido, lo esperado, lo inevitable.

Hablar de los monótonos, era hablar de lo ya olvidado.

Buscó los arduos límites, para que lo ayudara la soledad a entender su destino.

Lo sorprendió una noche, hacia el alba, el rumor de la lluvia. Recordó un anoche romana en que lo había sorprendido también, ese minucioso rumor.

El final de la historia sólo es referible en metáforas, ya que pasa en el reino de los cielos donde no hay tiempo.

Conversó con Dios, y este se interesa tan poco por las diferencias religiosas. Ello sin embargo insinuaría una confusión de la mente divina.

Más correcto es decir que en el paraíso para la insondable divinidad él (el ortodoxo y el hereje, el aborrecedor y el aborrecido, el acusador y la víctima) forman una sola persona.

Aterricé, y gracias a uno de mis Jorges (Borges), exorcicé lágrimas.



27 de mayo de 2010

A vos, Claudio


Son más de las ocho de la mañana del jueves veintisiete de mayo; hace cuatro meses que te fuiste; hace como sesenta días atrás, cuando escribí desde una punta en el este "Hora: 14:40". Hoy también me desperté llorando, y le mandé un mensaje a tu hermano, a Ale, a Italia, preguntándole por qué no lo volví a escuchar; que pasaron cosas muy lindas subiendo la cima, aunque hoy veintisiete me despierte el llanto por más de un motivo.
También lloré mucho antes de viajar por un comentario de Claudia, la mujer de tu ex paciente, cuando comentó en el cuento "La muerte, ese otro mar", que escribimos Viviana y yo, y hoy estará siendo evaluado en la "Fundación Henry Moore".
Espero hoy compartir más de una hora con tu sol, tu Juampi, que es mucho más que eso. Es todo ternura, vida, alegría, luz. Es tan inteligente que no va a ser doctor, me lo prometió. ¡Lo intimé!
Que rompa el karma, que sea artista o capitán de barco. No se acerca a los pianos, pero ama la guitarra y se llevó de casa todas las fotos tuyas con tu violín. Escribe hermoso. Tengo dos cuentos de él, y me debe uno, el de qué sintió cuando le hicieron su primer casting para actor. Fue adelante nuestro, de Viviana y mío. Delante de Alvaro, el director. El quiere ser camarógrafo de fauna animal, tratamos de convencerlo de que dirija a los camarográfos, capaz...
Me rijo por su lema, ¿eh? Me lo dejó escrito en mi cuaderno de viaje, para que no me olvide.
"Si no te dan bola no des bola, y te van a dar bola", Juampi.
¿Y sabés qué?, voy a probar a ver si funciona. Lamento que no me lo haya dicho antes, cuando me lo presentaste a los tres años. Es tan sabio que doy por sentado que ya se regía con la fórmula .
Toda la vida di, di y di, y recibí muy poco. Vos te llevaste todos los créditos, los de "la american violeta que era ilimitada".
Ayer, después del amor, en esta misma habitación donde durmió Borges, la misma donde ahora lloro y te escribo, me acordé: "ustedes son peores que la atípica, son peores que Maicol, pero él es un prócer que encontró la llave que le da cuerda al mundo", y lo dije.
Ni qué hablar de todo lo hecho, de todo lo dado, de mi energía blanca que a vos tan bien te hacía. Pero, cuando vos te ibas a mí me faltaba, y cómo me faltaba...
Viviana ahora es un motor. Ayudala hoy, que es un día fundamental.
Hoy quiero, cuido, cobijo, me juego, quiero estar con él, pero siento que energéticamente y terrenalmente hablando, pasa lo mismo que con vos. Y no me puedo poner mal por algo así, porque también lo debo generar yo. ¿Recreo historias, Claudio?
Cuando no sé ni qué lugar tengo, si es que lo tengo. No hay bases de nada, no hay "contexto". Sólo puedo entrar en su "limbo nube", y me conoce, cuánto me conoce. Sabe de la asfixia, de esos abrazos que quitaron el aliento, pero que más tarde, a la distancia, anudaron, faltaron.
Nuestra relación iba en círculo, no en espiral, y no íbamos a envejecer juntos. El tiempo sí existía.
Necesito alguien que me dé paz, que me sostenga cuando me caigo, que me abrace cuando los días son difíciles. No sabés lo difíciles que son los días en la ciudad donde te aterraba mirar el cielo por cuadraditos.
Una vez es mala suerte, la siguiente puede ser, ¿y la tercera?
Me lo acaba de contestar una voz en el teléfono. "Con la cabeza que tenés, con lo que valés como persona, con el alma noble de la que habla, hasta el señor de la librería "El Aleph" que tengo al lado. Mauricio, Fernando, los padrinos, todo esos señores que conocés. Los que te consideran lo que sos, una reina. Los que creen que ahora te toca que te cuiden a vos, pensalo. Pensalo antes de embarcar".
Y Viviana, "con la certeza de que está bien mi amor eterno por él, y para nosotros la fuerza, la tranquilidad, de haber hecho lo posible y lo imposible, la paz para crecer con libertad"
Que yo necesito "agua", que soy puro "fuego", pura acción. ¿Vos qué recorcholis eras?
Él, según ella: una mezcla de metales y tierra.

26 de mayo de 2010

Montevideo, los amores y las sombras (parte I)

Lu se volvió anoche con una "argentinidad al palo", ¿Quién recórcholis cantaba esto?
El pico patriótico lo tuvo en los pasillos del Ministerio de Cultura, mientras yo con un facón miraba el afiche de la película "Mal día para pescar", dirigida por otro Alvaro, y ella se inspiraba con uno que decía "Soy mujer". El precio del facón, cuyo valor omití averiguar, y que Hugo del Carril le regaló a mi padre, ¿o a mí? La historia siempre me la contaron tan camuflada...
Bueno, el tema es así, me lo regalaron cuando filmaron juntos "Amalio Reyes, un hombre".
Sí, esa donde la heroína era su primera mujer, Julia Sandoval, que muere asesinada por un despechado, el mismo día de su casamiento.
Ell cuchillo en cuestión debía ser entregado en la inauguración de la Feria del libro de Buenos Aires (la oficial, la high five), el 20 o 21 de abril. Quedé plantada en el stand de Santillana y más tarde en el de la Cámara del Libro Uruguaya, junto al embajador del Montparnasse de la aldea (palabras de un uruguayo) y un representante de la cultura del mismo lugar, que habitan a cinco cuadras de mi antro laboral, la maldita burbuja azul. ¿La que me da de comer, o la que me prostituye desde hace más de una década?
Por esa cápsula azul no volví a mi sur. Por esa cápsula azul, Claudio, yo debía luchar, era mucha la seguridad".
Pero la burbuja se empañó y se contaminó aún más con la llegada de un ser inmanejable, inadjetivable, que no hizo más que acelerar, incrementar no sólo el ritmo nervioso de la gran ciudad, sino mis ganas de huir, de escapar.
El amor siempre estuvo en el paisito anaranjado. Yo miraba el río desde el año 98 cuando me alimentaba una "corporación mágica", que desde Puerto Madero orientaba para esta orilla. Muchos años más tarde me enteré que tenía más que ver con ella. Lo supe mucho después de enamorarme de sus letras. Mi blog favorito. Yo para ese entonces no tenía el propio. Sólo la leía a Azucena y a Charlotte, mi amiga y vecina, con la que compartimos el angelito que nos inspira y protege en el mismo habitat palermitano.
¿Volvemos? Jamás doy vuelta la página dirían los psi de bolsillo...
El 20 de abril se inaugura la Feria del Libro en Buenos Aires. Para ese entonces hacía ya dos días que Roch había descubierto, en los ojos de aquel hombre, toda la luz del mundo.
Lo vió por primera vez la noche del 19, cuando en el Centro Cultural Recoleta se daba inicio a La Bienal de Borges-Kafka. Lo presentaron como "uno de los hombres que más hizo por la cultura sudamericana". Le saqué una foto porque me impactó su gorrita, sus ojos, su luz. Y era el único que no destilaba oro en la high five inauguración. Yo y mi ignorancia nos acercamos a saludarlo, anticipándole que desconocía quién era, pero que me acababa de devolver al maestro Benedetti y al Gran Pepe. El lloró, yo lo abracé. Se acercó alguien de la movida checa y me contó quién era. Y era nada más y nada menos que "el más gaucho de todos los gauchos".
Automáticamente recordé aquel viejo facón y decido que será de él.
–Llamame cuando vengas a Montevideo, y venime a ver, pedime lo que quieras.
Me anotó sus números, que con el vino y la champaña que corrían en la fiesta bien podrían haber correspondido a "los del cinco de oro" o a los del "Quini 6".
La noche de las copas fue mágica. Ahí también conocí a mi angel, a Monique. Me pateó una copa y desde ese día estamos hermanadas. Ella aparece, no sabés cómo, ni cuando, ni porque, pero siempre está.
Conocí a todos los organizadores de la Bienal. Unos gentleman.
Materialisé a los genios de Polesello, Marianito Sardón y hasta le pude suplicar a María Kodama que entregue algo de la noche en que mi padre, en el año 74, presentó la obra completa de Jorge Luis Borges en el San Martín. Le aclaré el valor sin medida que cualquier recuerdo de la noche en cuestión tendría para mí.
Tratándose de mis tres Jorges, mis tres guías: mi padre, mi maestro –el que me abre la cabeza, el que me inspira a escribir, el que desde los 11 años sigo y considero que nadie superará– el gran Jorge Luis. A mi otro Jorge, a brothercito, lo llevo conmigo.
Pero me lo negó. Rogelio Polesello se acercó y me dijo "dont't worry, be happy, que yo te lo puedo conseguir".
El ágape prosiguió de la mano de él en territorio checo.
Y como chapter ONE ya está bien.

Update: hoy estoy varada en mi Montevideo querida, hace cinco días que llegué. Me guió esta frase: "Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo"...
Y todas las letras de ellos, de Mauricio y Buttazoni, que me tienen embriagada de literatura y de historia. Las que escriben no sólo los que ganan...
"La rebelión de los cañeros", "Piedritas bajo la almohada", "Un país lejano", "Cajón de sastre", "El tigre y la nieve", un "mano a mano entre Seregni y Rosencof", "Los trabajitos de Dios", las cartas que a él no le llegaron, el "Medio Mundo".
¿Si un nuevo cine es posible, un nuevo mundo no?
Y, por supuesto y ante todo, las del maestro Benedetti.
No había nardos ni geranios, Mario, te llevé mi flor favorita, el lilium naranja.

–Estoy con fiebre, varada y sin documentos, y no pude volver...
–¡Qué bueno con TODO!
–¿Bueno? ¡Quedé varada en las tierras de Maurice, de Pepe!
–¡Pero es tu amada Montevideo!
–Sí, pero indocumentada, y me ayudan a sobrevivir mis amigos y unos señores mayores que conocí dos horas en un muelle de Punta del Este, en marzo. Según mis amigos son cerdos capitalistas, camaleones de primer nivel. Y yo considero que son "mis padrinos".
¿Me iba a atrincherar? Tienen más mundo, boliche, noche y calle que lo que llevan de vida. Y les gusta vivir bien, como a todos.


A mis compañeritos de viaje: Lu, Juampi, Viviana.
A Fiorella, la más montevideana.
A ella que hasta ahora ni me miró por el balcón, pero que ahora encontraré en el Boulevard España y la Rambla.
A los padrinos.
A Cecie.
A China Zorrilla, que también dio el empujón.
A mi amiga Antonella.
A los dos taxistas charruas que en los últimos días me depositaron en la burbuja y me auguraban el definitivo cruce del charco.
A vos.

 
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