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27 de marzo de 2010

Hora: 14:40...

Sesenta días, mil cuatrocientos cuarenta horas, y los instantes eternos en mi corazón. Esos, al que el testigo que nada dice, le pone nombre y apellido doble. Y al mismo tiempo ignoro si tienen que ver con vos, con la suma de dolores, con un sentimiento detenido y pendiente que con todo el miedo del mundo se atrevió a ser, 22 meses después.
Me conozco desde hace tanto, que las fechas, y estas fechas, y los números, y tu número no los olvidaré jamás. Sos un 13, un 6, un 59, un 27 y nuestro 2 o 3.
Jugaste al azar, y salió tan mal. Olvidaste que el tiempo era finito, y que sí existía.
La vida por una causa, un corazón que se oprimía y asfixiaba y no soportaba más distancia.
Los eneros, algo así como los abriles develan misterios, acontecimientos. Tarde.
No sé si más allá de las nubes, la nada te espero con un todo, si esto lo estás viendo, si el celeste de este mar que tus ojos hace tanto miraron, lo ves desde más arriba o si allá es todo mar, esa otra flecha que nos libra del sol de la luna y del amor ...
Armaste sueños que te sobrevivieron, ¿Cuándo te ibas lo intuiste?. Cuándo no llegaste a ver mis manos, cuándo tres días de distancia jugaron tan mala pasada.
Yo ya sabía que tu allá no era mi acá. Qué no te duela esta hermandad, ni lo develado, lo que dijiste entre metáforas, que para otros podrán ser una mentira, pero para mí fueron tu verdad.
Hubiese querido irme con vos, no sobrevivirte, desde aquel mayo en que quizás comenzamos a desmoronarnos juntos, lejos, por separado.
Fue también en mayo esto ¿sabés? y de ese mismo año. Y sin embargo no dudé, iba a volver...
Y que sola me siento, que sola me voy, a carne viva. Aunque a vos te lleve conmigo.
Qué se desvanezca la escala de grises de mis días , el temor. Qué se pueda con esta distancia que estremece, que late fuerte, que no era ensoñación.
Quería que la paz la buscásemos juntos, ese había sido su último mail.
Y fue Ale, tu Ale, tu hermano, que logró que embalara, y lento paso a paso desde 15.000 km de distancia me ayudó a correr, a nadar, a cruzar. Me intuye, me siente, en cada instante. Trae la palabra justa el remanso, la pausa. Los testigos no están de acuerdo, yo sí, y me dejo ser.
Y te entiendo, ¡te entiendo tanto! siempre fue así. Te lo perdono todo, hasta que al lado mío Aylin no esté.
Ayer te ví entre las aljabas. Después caminé sola hasta develar "un secreto", uno que había entre las brasas y el mar: la imaginación lo es todo, es una visión anticipada de las atracciones de la vida que vendrá...

El llanto nunca es algo decisivo
ya que las lágrimas las seca el viento
se recupera de a poco el aliento
y uno queda de nuevo pensativo.
Llorar es un escándalo del alma
que de esa forma dice lo que anhela
puede ser más coraje y menos calma
Cada sollozo tiene sus matices
y aunque sufra el amor y aunque
nos duela
con el llanto uno riega las raíces.

Por supuesto también es la nostalgia
las bocas que besamos y nos besan.

Y no tenemos vocación de víctimas
pero menos aún de victimarios
y sin embargo el corazón se queja.

En un momento el corazón callaba
sólo después supimos que latía.

Aprende quien asciende hasta la cuesta,
pero también quien busca entre las ruinas.


Mario Benedetti

A vos Claudio, exactamente a 60 días de tu partida. A Ale por su compañía permanente. A vos.

 
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