24 de septiembre de 2011

Calles

Esta calle, la que por casualidad desvío o certeza, indica mi refugio. De azares o destinos. Qué o quién, así lo quiso...
Tantas veces transitada; cercana; lejana, cuando lo insondable me llevó a pensarme tan lejos.
Y pudo haber sido Juez del Valle, al pie del Curruhinca, con la orilla de mi lago tan cerca; o aquella frente a las vías donde el sol se calla con pereza, el aire huele a lavandas y eucalipto, y un río de luna plateada me hubiese permitido descansar en tu horizonte. Cuando aún no éramos.
Y es y sigue siendo aquella, altiva, la que hoy finge ignorarlo todo, y permanece insolente ante las vicisitudes del destino. Y sin embargo fue piedad en los amaneceres juntos.
Me hablan los adoquines, las puertas y ventanas, las esquinas de testigos ausentes. Son en mí y soy en ellas. Susurran. Irrumpen en el instante efímero con las imágenes presentes de un pasado que nos hizo ser. Un ayer tan hoy, frente a presentes cuánto más lejanos.
¿Creés que Rincón sabía del fin? ¿Que Charcas disfruta en Los Adioses? ¿Qué Frey nos dejó? Jamás supe el nombre de aquella que sí quiso que fuésemos uno. La urgencia por tenernos; la que escuchó el primer te amo. La que cesó la espera.
Tal vez sean cómplices del último enamorado, y ya no recuerden nuestras voces y secretos al compás de pasos infinitos, procurando el olvido.
No sé si nos son fieles. Ignoran si nos hemos ido. Siento que olvidan.
Qué sendero será nueva ruta. Qué mañana del que todo ignoramos, nos será dado todavía...


Click aquí por "Las calles de ellos".

34 comentarios:

Any dijo...

Hermosa calle se ve en la foto. Las calles son testigos mudos de nuestra vida, ellas nos olvidan seguramente, nosotros no. Las llevamos grabadas para siempre en la memoria y en el corazón.
Gracias por sumarse con tan lindas palabras
Un beso Rochie

CAS dijo...

Rochitas, amiga buena lectora de estrellas y mensajes, no podía faltar a la cita de leer entre adoquines. Seguro que habrá más historias que anden por allí buscandola para ser su feliz protagonista. Mire bien por los balcones que dan a esas calles...
Un fuerte abrazo.

Neogeminis dijo...

Gracias , amiga de mis amigas por pasarte por mi blog y dejarme tu mensaje.La idea de que este tránsito sea tan sólo una pausa antes del reencuentro me ha llegado hondo.
Gracias.

Me alegra haberme dejado llevar por tu calle y tu compañía

VACACIONES EN ROMA dijo...

Rochitas

hermosa tu calle tambièn, somos casi vecinas, vivimos en barrios pegados.

tu blog da para recorrerlo, estoy de vacaciones en el sur, tengo tiempo por las noches cuando vuelvo de la nieve de leer tus posts.

Un abrazo enorme.

Lola dijo...

Antes que nada: me encanta el ángulo de la toma de la foto!
Tu relato me hace acordar a una de mis novelas favoritas que se llama "Las estrellas miran hacia abajo" de A.J.Cronin donde precisamente al finalizar, después de todo lo que pasa en la novela, termina con algo así como "las estrellas siguen mirando hacia abajo, impasibles". Aquí sería algo así, pero en vez de estrellas, con las calles.
Como leí por ahí en esta convocatoria, a veces elegimos las calles, y a veces las calles nos eligen a nosotros.
Besos

Beatriz dijo...

Líneas paralelas que guardan los pasos de la vida. De nuestra vida.
Todos tenemos alguna calle que conserva en su horizontalidad algo que nos hubo pertenecido.Algo que a pesar de los años vidualizamos en ese lugar. Allí, como una fotografía.

Hermoso texto Rochita-

alfredo dijo...

Hermosa calle y hermoso texto. Lleno de sutilezas, mensajes e incertidumbres. Todo lo que la calle, mudo testigo de aconteceres presencia sin poder evitar.

Pero hay calles, que motivan, estimulan, provocan... calles con "clase" como se intuye, en la de la foto.

Ha sido preciso que Any, abriera esta calle para enviarte un saludo.

alfredo

Maga de Lioncourt dijo...

Excelente humanización de las calles, me gustó mucho como narraste.

Saludos!

maria jose moreno dijo...

Creo que nunca habia llegado a tu blog y me he quedado maravillada de tus palabras. Tu calle me sabe a caramelo de dulce de leche, me huele a canela y a piar de pajaros. Es entrañable. Magnifico relato.
Un beso

ojo dijo...

"El farolito de la calle en que nací..." ♫

Me encantó esa fachada.

Saludos

Ceci dijo...

Las calle se quedan con parte de nuestro destino grabado en sus piedras? yo creo que sí, me encantaron tus palabras llenas de sutilezas y mensajes cifrados, de amores que alli quedaron. Me gustó mucho Rochitas y me gusta que te hayas sumado a la convocatoria. Besitos

Pepe dijo...

Piso por primera vez tu calle y me he quedado extasiado por su belleza. Me he enredado en la magia de tus palabras, esas con las que describes tu calle. Me ha gustado especialmente esa pertenencia mutua. "Son en mí y soy en ellas" dices.
Un abrazo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Y volviste Rochitas de nuevo y me alegra recuperarte.

Esta bella calle habla, siente, respira desde los adoquines, pregunta, es una calle vivida con ganas de hablar por boca tuya, letra a letra.
Un placer regresar a leerte, besito.

Teresa Cameselle dijo...

Guarda muchos secretos tu calle, sus adoquines, sus puertas y ventanas, testigos, como bien dices, como tantos otros de tantas otras calles.
Gracias por tu visita y encantada de haber llegado hasta esta tu calle.

Escribir es seducir dijo...

TU CALLE Y LAS CALLES QUE TE MARCARON. LAS QUE NO SABÍAN, LAS QUE FUERON CÓMPLICES. LAS QUE TE RESGUARDAN DE UN ADIÓS ANUNCIADO. LAS QUE RECORRÍAS DE LA MANO, LAS QUE QUEDAN DEL OTRO LADO DEL CHARCO Y SUPIERON VER TU FELICIDAD. LAS DE TU INFANCIA.
TODAS QUEDAN GUARDADAS PARA LA PRÓXIMA INSPIRACIÓN

BESOS ROCHIS

Ardilla Roja dijo...

Cuántos secretos guardan las calles por las que pisamos. La mía, la de mi texto es francesa, es en la que vivo ahora; aunque tengo otras muchas calles. He cambiado tantas veces de suelo, que cómo decía Cabral, ni soy de aquí, ni soy de allá...

Nos leeremos de nuevo. Seguro. Hasta entonces, un abrazo.

JOSH NOJERROT dijo...

El destino anda resguardado en sus adoquines, pasearlos y disfrutar de sus vistas, depende en gran parte de querer vivir la vida tal cual nos llega, aprendiendo de lo bueno y de lo malo, abriendo de par en par el corazón y respirar no solo por costumbre...abrazzzusss

Mari Carmen dijo...

Es una suerte haber dado contigo y con tu calle. Bellísimas palabras para describirla. Seguro que debe ser placentero recorrerla, sentirla. Volveremos a encontrarnos, no en tu calle, pero sí en esta otra amplia calle de la blogosfera.

Muchas gracias por tu visita :)

Gastón D. Avale dijo...

que hermosa calle nos hiciste recorrer. sin dudas está cargada de emociones y recuerdos. un abrazo. sin dudas voy a volver a transitar esta calle para comentar más cosas. :D

Beatriz dijo...

Como lo prometido es deuda, tienes "mi calle" en mi blog-
Es tan inmensa esa calle, que recorrerla me exige un durísimo y agotador enfrentamiento con el pasado.

Para tí mi "Calle azul"

Un beso

Manuel Ariza Canales dijo...

Si miramos atrás y observamos los pequeños o grandes acontecimientos que han conformado nuestra vida, sólo cabe una conclusión: nada es azar, estamos donde debemos estar, en la calle precisa, en la exacta esquina...
Saludos.

Julio Dìaz-Escamilla dijo...

Presiento que las calles, el entorno, las plazas y edificios alguna energía nuestra guardarán impresa en sus superficies.
Vengo a leerte, a acompañarte, a estar cerca de tus letras. Necesitaré tiempo -lo sé- para conocer más tu producción.
Un abrazo.

filo dijo...

bonito espacio bloguero,Rochitas
creo que me quedo para seguir leyendo tus entradas tan reflexivas como llenas de vida.


un abrazo---

Juan Herrezuelo dijo...

Es el ciclo vital de las calles en que habitamos, tan extrañas los primeros días, tan rutinarias durante años -la misma calle, los mismos vecinos, el mismo bar en la esquina-, y más tarde, en un ocasional regreso mucho tiempo después de habernos ido, esa ternura extraña y la sensación como de estar forzando la paradoja temporal, el que fuimos y el que somos parados en una misma acera, mirando hacia un mismo portal. Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Calle viva.
Relato vivo.
Un abrazo

Javier F. Noya dijo...

Una narración hábil, bellísima, me ha gustado mucho. Me gusta mucho tu narrativa. Besos.

XoseAntón dijo...

y las pisadas suena a ecos de poeta; ya no es calle, es poesía. Precioso horizonte.

Bikiños

Patty dijo...

Maravillosamente descrito, me las imaginé y las veo en la imágen.... un besito Ronchitas muakkk

Rayuela dijo...

recuerde que no puede inventarse el olvido

(y fue ESA imagen la que hizo estallar mis palabras...nunca haría campaña de ninguna clase)


besos, rochies*

K. dijo...

Aquí un regalito de vuelta:

The Road Not Taken (Robert Frost)
Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth;
Then took the other, as just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same,
And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.
I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.

Tino dijo...

Las calles, pisoteadas una y mil veces por el paso del tiempo, observan silenciosas, las sonrísas y las amarguras en los rostros de la gente que por ellas circúlan. Ven como crecen los pies que las pisan y cámbian el modelo de los zapatos, de los coches, de los semáforos y el mobiliario. Ven como las caras, un poco más arriba de esos pies que las pisan, juegan en ellas, estudian, se divierten, se enamoran, se arrugan, envejecen y mueren mientras las calles contemplan impasibles el paso del tiempo. Cambian sus adoquines y su asfalto, restauran las fachadas de sus edificios y hasta levantan otros nuevos.
Las calles perduran y siembran añoranzas.

Un abrazo, querida amiga.

gustavo dijo...

me decía uno de nuestros compañeros de reunión, pero de este otro lado del amr, que él no tenía calle ni calles...que él era más de personas, nunca de lugares...bue...aunque soy muy de pensar como él, reconozco que los lugares en muchas ocasiones nos ROBAN de alguna manera vivencias, se impregnan con nuestras historias vitales..y luego, cuando los recorremos un tiempo después, es como si nos devolvieran esas mismas historias vitales...
hablas de varias calles...por eso es que te digo lo que te digo arriba...
pero te lanzo, y así, de repente, una pregunta:¿ consideras que es mejor vivenciar nuestra vida en un solo lugar, concentrar nuestar vida en un solo sitio, o esparcir nuestros actos vitales por lugares dispare?...
si te apetece responderme, este es mi mail, pues si me respondes por acá, ni me enteraré..:gustavo5620z@hotmail.es
medio beso, rochitas...desde este otro lado de la mar..

Gamar dijo...

Desde que me fui de esa ciudad caótica digo "no volvería más, ya no se puede vivir ahí"
Pero cuando veo una imagen, en donde sea, digo, eso lo conozco, es Buenos Aires.
Amor y odio, no se, pero no se puede olvidar nunca su lugar.
Saludos

maria candel dijo...

Hola amiga, aquí te traigo mi calle, que tubo mejores momentos en el pasado, mis calles están llenas de nostalgias y recuerdos, pero aun las lavan las lluvias y el calor resquebraja el pavimento...
un fuerte abrazo

 
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