31 de agosto de 2010

Horas de letras


Espacios sin tiempo. Tiempo de libertad, de volver a ver, de redescubrir la ciudad. Paréntesis. Presentes contínuos. Pasados que se regocijan al ser recordados. Y en mis manos por vez primera, un diario de 1925, letra por letra; horas y vida de otro tiempo...
Eran ciento once años. Un cine legendario hoy transformado en universo de letras. Charlas casuales-causales que me acercan a "un río" en San Isidro. Anécdotas, historias de vida. Una novela luminosa, y un lector común, se quedan conmigo.
Café con Onetti. "Everyhting and nothing" de la mano de Alicia. Maipú espera y cada vez deseo más internarme en esa huella. Sorpresivamente una biblioteca de Palermo dedica también su tarde. Tarde que me conduce a otra tarde de sábado donde llego a Hume.
El nominalismo que alcanza al escepticismo. Palabras generales que ordenan las propias. Un conocimiento imposible a través del lenguaje. Una rosa amarilla. Ruinas circulares. Finitud infinita. Un mago, el golem. La ilusión que se repite sin ser. Identidad individual al solslayo de una verdadera, única y colectiva. De alguien a nadie, la nada que disuelve todas las categorías. Aureliano y Juan de Panonia. La búsqueda del río inmortal de Ruffo, "Tu" en el oro de los tigres, como único tú, como único yo...
El paseante de Baudelaire. La tapia rosada que lleva a la experiencia de un inesperado acontecer, de una salida del tiempo con sucesión. El presente como único centro del tiempo. Cambios. Pasados ya idos. Futuros inciertos. Un cuarto propio que espera.


Un solo hombre ha nacido, un solo hombre ha muerto en la tierra. Afirmar lo contrario es mera estadística, es una adición imposible.

No menos imposible que sumar el olor de la lluvia y el sueño que anteanoche soñaste.

Ese hombre es Ulises, Abel, Caín, el primer hombre que ordenó las constelaciones, el hombre que erigió la primer pirámide, el hombre que escribió los hexagramas del Libro de los Cambios, el forjador que grabó runas en la espada de Hengist, el arquero Einar Tamberskelver, Luis de León, el librero que engendró a Samuel Johnson, el jardinero de Voltaire, Darwin en la proa del Beagle, un judío en la cámara letal, con el tiempo, tú y yo.

Un solo hombre ha muerto en Ilión, en el Metauro, en Hastings, en Austerlitz, en Trafalgar, en Gettysburg. Un solo hombre ha muerto en los hospitales, en barcos, en la ardua soledad, en la alcoba del hábito y del amor.

Un solo hombre ha mirado la vasta aurora.

Un solo hombre ha sentido en el paladar la frescura del agua, el sabor de las frutas y de la carne. Hablo del único, del uno, del que siempre está solo.
Hasta el domingo me encuentran por aquí. Se unirán nuevamente las dos orillas...

21 de agosto de 2010

Borges en mí...

Días de letras. Tiempos de perderme entre sus líneas y que invada tanto el placer, como la idea certera de no llegar jamás a consumar algo tan genuino, tan genial. Esa es la palabra, laberintos y espejos que convergen en la genialidad, desmedida, profética.

Maipú, su última calle. Me detiene una placa, la huella.
El tiempo sin tiempo me transporta y conduce en sus pasos. Descubro una vez más la individualidad a pesar de la búsqueda del colectivo. Huelo sus primeras ediciones. La emoción se instala, levito, y me pienso en el año 74 cuando ignoraba por completo que desde esa esquina que miraba mi plaza, la suya, mi padre y él eligieron los poemas que se presentarían aquella noche del San Martín. Vuelvo al hoy y reparo en la casualidad-causalidad que me condujo a aquel encuentro que bastó para saber que él también había estado ahí, inmerso en su propio laberinto, recitando las letras de su amigo, a aquellos atardeceres.
No dudo que 1964 estuviera entre sus obsesiones, poco sentido tendría si no, la que provoca en mí desde los seis años. Y la que en enero último, cobró razón nuevamente.
Te estabas yendo mientras mis ojos una vez más recorrían "la muerte ese otro mar, esa otra flecha que nos libra del sol de la luna y del amor"...
Elijo perderme en su Galería del Este, su otro hogar, el que albergaba la casa de letras que más amó. Y así llega el oro de los tigres más antiguos a mis manos, junto con otra historia universal de la infamia, y no me bifurca pero me detengo en los hombres y engranajes de Sábato, prometiéndome recorrer su tierra.
Necesitaba tenerlos conmigo, aunque lo lleve en la sangre. Busco pero no encuentro, nada ni nadie que lo iguale...
Me reconozco en Dublinesca y me zambullo en La ciudad nerviosa, Los hijos sin hijos y Los suicidios ejemplares de Vila Matas. Sigue creciendo todo Clarice en mis estantes, no se detiene, aunque aún no haya llegado el tiempo.
Se eriza la piel con El mito discretísimo del maestro Don Mario en la piel de Hortensia Campanella. Estremece el alma el camino que emprenderé este lunes, descubrirme en ella, en Virginia, que llena los ojos de lágrimas. La que reconozco en El cuarto propio que toda mujer debe tener, si quiere ser letras...
Lo sueño por segunda vez en la vida. Le pregunto por qué, por qué razón no te reconoció, hermanito. Le pregunto si tu mamá de verdad se lo dijo...
Al instante, y sin la respuesta, él sos vos, y te llevo en mis brazos. Tenés alrededor de cinco años, atento esperás saber la respuesta...

7 de agosto de 2010

Veinticinco años...


Hace veinticinco años, tenía sólo catorce. Hace veintinco años vivía en la calle Lerma cuando aún no era "Palermo Queen". Sólo me reconciliaba con el barrio este poema, y extrañaba horrores mi casa de la calle Arenales 952. Sí, ya era borgeana, ya deliraba con 1964, adoraba el italiano, sin saber que marcaría mi vida, estaba enamorada de San Martín de los Andes, y andaba al compás de "Lernertres".
Era agosto, el 14 de octubre cumpliría quince años, y por mi "no escuela mixta", pedía amigos prestados para la fiesta respectiva. Hubiera preferido irme a Patagonia con mi nona a modo de regalo, pero finalmente el festejo tuvo lugar, con amigos de amigos, o sea, cuarenta perfectos desconocidos.
..."Cuando pasen los años y recuerde lo mejor de lo vivido, recordaré tu presencia junto a mí, en mis quince años"...
Lo celebramos con Silvana, que casi cósmicamente reaparece en mi vida después de veintitrés años, el último miércoles. Porque efectivamente siempre pero siempre estamos a menos de seis personas de Kevin Bacon...
La casualidad causalidad tuvo que ver con la directora de mi guardería de la iglesia del Socorro a la que concurrí sólo cuatro días. Recuerdo perfectamente que demoraban en ir a buscarme el tiempo que implicase la preparación de la comida del mediodía, con lo cual, con sólo tres añitos, le supliqué a mi madre comer para siempre salchichas. Se apiadaron de mí, y mi paso por la guardería duró menos de una semana calendario.
En Abril conocí a Amelita, gracias a Borges, Kafka y a esa Bienal de quince días, donde Buenos Aires y Praga se hermanaron. Ella dirigía aquel jardín de infantes, y por esas vueltas de la vida había también presenciado mi bautismo con el padre Mario Pantaleo -mediático evento- ya que "un cura de izquierda, con una sotana quemada por los puchos y llegando en ese fitito destartalado no podía bendecir a la criaturita en cuestión en tamaña iglesia de Suipacha y Juncal". El acontecimiento, medios periodísticos de por medio, finalmente sí tuvo lugar en la capilla lateral, y fueron sus manos ...
En Abril, el lunes diecinueve, todo aconteció a un ritmo vertiginoso y no por ello acelerado. Conocí gente impensada, inicié otros caminos, me dí cuenta que mi pasión por Borges superaba a la de sus más fieles biógrafos y estudiosos, y a partir de esa noche del diecinueve, en el Centro Cultural Recoleta, todo fue un antes y un después...
Si bien mi amor por el paisito anaranjado está tan arraigado en mí como mi propio nombre inventado, mi doble "ss" es el diminutivo de Rosa, además de una "y" en el segundo (detesto los segundos nombres), más mi apellido mal escrito que sólo mi padre entre cuatro hermanos llevaría, y que en setenta y dos años jamás cambió...
Tal vez ante la evidencia de un apellido artístico con el que todos nos conocían. Ignoraba además para ese entonces, que existía alguien, cinco años mayor, que en Luján llevaba una vida paralela. Que de haberlo conocido, harto probable, cuando cumplí quince años, no hubiese sido necesario pedir amigos prestados. Un hermano mayor los hubiera aportado lógicamente. Faltaban todavía catorce años para que gracias al secreto revelado por mi tío Antonio, Jorgito apareciese en mi vida, para demostrarme que un hermano podía ser eso que yo ya conocía, o todo lo contrario. Tampoco sabía que adoraba a Maicolito como yo, y que su pasión por la música era eso, pasión por la música, desde los nocheros a Shakira, desde Sabina a Cacho Castaña y Sergio Denis, hasta la mismísima marcha que inevitablemente hacía temblar "su Mateo" de Luján.
Desconocía también que tener un hermano como él te convertía automáticamente en el ser más afortunado del planeta tierra y los diez restantes. Alguien que te admiraba y respetaba por las coincidencias y los opuestos. Alguien que lloraba a la par o te hacía reaccionar en el momento justo. Compañero de ruta, te extraño. Sé que estás y tal vez más que nunca; hoy ya no a setenta kilómetros, sino adentro mío. Que aunque parezca que empecé a subir la cima mirando hacia arriba, no pararé hasta revolver todas las ruinas, y que no por eso dejaré de avanzar.
En Abril descubrí también que mi tierra está del otro lado del charco, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Que somos hermanos, tan iguales y un poco distintos, que no en vano tienen los mismos colores las dos banderas...
Sí, las tierras de Don Mario "país ya te armarás, pedazo por pedazo, tierra mi tierra, país verde y herido, comarquita de veras". Que no por nada vibro entre historias de Levrero, me encuentro entre las lineas de Idea y Delmira, y elijo que sus atardeceres pasen a ser los míos.
Hace veintinco años no me dejarían estar, sólo lograría convencer a mi madre de que en un recital nada grave ocurriría, ni sería despedazada para el robo de órganos (eso sólo pasa en afamados quirófanos), ni tampoco me regalarían una gaseosa mezclada con alucinógenos.
Sólo para el 31 de Agosto de ese mismo año, mi madre, Silvana, Paula y yo desmitificaríamos los mal vistos conciertos multitudinarios, acompañados por un par de nuestros padres, en legendario Luna de Alejandro y la presentación de "Todo a pumón". Hoy reaparece Silvana en mi vida, tan solo porque acompañando a Amelia a su casa, caí en la cuenta de que se trataba del mismo edificio de sus padres, pero no imaginaría que vecinos del mismo piso.
Ayer lo declararon ciudadano ilustre y le regalaron un doble mural en la esquina de Albarellos, en su barrio natal. Ayer necesitaba urgentemente dormir, sus papás, Lidia y Rafael, que desde hace sesenta y tres años comparten la vida, se encargaban de agradecer con lágrimas en los ojos por tanto amor incondicional, por tanta vida compartida. Por tanta fidelidad.
Pasaron veinticinco años. Esta noche vibrará el Luna Park a la par de tu música, de tu mensaje consciente, inquebrantable, y nada ambivalente, y entonces canto a modo de himno...

"Te seguiré estés donde estés", "Hacer el amor es, deshacer la luz, rehacer la historia abandonar la cruz, morder el deseo quitarse el disfraz, rasparse los dedos, dejando el alma en paz. Curiosa mañana por qué hay que pagar cara la alegría y barato el murmurar, cada sueño cada sueño en mi memoria, dame tiempo, dame la gloria, dejame a las cosas que andan mal, dura es la vida grande es el dolor para aquel que nunca probó el gusto del amor, dile que la amas, dícelo otra vez".
"Será tu amor invulnerable, el que me roba y huye sin hablar y en papelitos deja anotada, la fórmula de la felicidad. Será tu amor invulnerable, será que todo todo vuelve a andar, un Dios aparte, un mar de lava, será tu amor, o no será nada, la frontera del dolor acabo de cruzar ya no siento nada, será tu amor, serán tus alas, el fuego pide la sangre clama de verdad, será mi patria acariciada, será la dulce libertad, de ser esclavo y ser esclava, será tu amor o no será nada".
"Tirar los muros abajo poner de moda la libertad, no es ser comunista, ni amar el capital es sólo cuestión de verse otra vez amarse, tocarse y después, tirar los muros abajo, hacerlos mil pedazos, poner de moda la libertad",.
"Puedo no ser felíz lo que no admito es no intentar serlo, soy como un bebe de Hiroshima, como un Rolling Stone, puedo perder todo en un día por amor, bailo bailo hasta caer con mi sombra en la pared. Cuando no pueda más voy a salir de aquí para empezar de nuevo, no me voy a entregar, volver a entrar en el juego".
"Vendrá mi amor, tu dormirás, nadie más nadie sabrá, vendrá silbando un tango simplemente, todo está bien ya vas a ver, si tuviéramos alas, si pudiera, si pudiera volar, y salir escapar, llevarte hasta ese lugar. Vendrá tu amor, tu dormirás, nadie más nadie sabrá, vendrá silbando un tango simplemente. Juntos se elevarán y la patrulla los verá en el aire, llenos de luz rumbo al sol. Días de lluvia pasarán, alguien nos vendrá a buscar, todo está bien, ya vas a ver"...
"Te llevo clavado como una espina en mi costado, y quiero que sepas que esto está planeado por amor, un poco de amor, sólo un poco de amor, nada más. Puedo arrastrarme a tu puerta, puedo hacer que estés despierta las mil y una noches porque estoy, atado a un sentimiento, y vivo atado a un sentimiento de amor"...
..."Llega lava, nada queda, todo llega al mar, deja huella, sólo una estrella, llorando en la inmensidad"...
"Se escucha un crac, solo, en el medio de la noche. Después otro crac y otro, corazón que se rompe ¿Quién esta ahí? ¿Quién anda ahí? ¿Quién ahoga el sentimiento? Se prende un cartel que dice: "No va mas". Se apaga y todo vuelve a empezar. Vuelvo a escuchar, ¡Crac! Otro sueño que se fuga de la verdad justa y emancipada de los pueblos. Ahí viene el Rey de los desposeídos, espíritu audaz saluda, y se arroja al vacío, para nadar en la abundancia, hay que arrastrarse en el fango. ¿Qué puedo hacer yo sin tu amor? Divagar sin ton ni son en plena libertad. Qué puedo hacer yo sin tu amor. Se escucha un crac, solo, en el medio de la noche. Después otro crac, y otro, corazón que se rompe"…
"¿Represión para el poeta, libertad para el ladrón? Estoy tan bien que no me doy ni maldita cuenta de lo mal que estoy"
"Tan solo dime que me amas y dejaré de aullarle a la luna, entiendes mucho más que yo a este mundo y sus locuras, que tu rabioso corazón me muestre todos tus secretos y que tu efecto dominó derribe, todos mis miedos. Es imposible mi amor que tanta pena y dolor, nos haya sido impuesta, por Dios o por quien sea, hay que darle pelea, eres mi obsesión, una burla del destino te puso en mi camino, cuando no están conmigo ustedes son mi Obsesión".

Y vos la nuestra, Maicol. Gracias por estos veintinco años de ruta.

NOTAS DE HOY: la rolling stone, "TN y la gente", y diario Clarin .

 
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